• Compromís per València denuncia que el gobierno del PP y Vox retira agentes de las unidades segunda, sexta y séptima, además de la USAP, para patrullar las playas, desatendiendo las zonas norte y este de la ciudad

Compromís per València ha denunciado en rueda de prensa que los barrios del este y norte de la ciudad, así como los Pobles del Nord, han sufrido un importante recorte de recursos de la Policía Local durante las noches y fines de semana de verano, “debido a una orden del gobierno de Catalá en la que se destinan muchos agentes a vigilar las playas, pero se desprotegen numerosos barrios durante la noche y los fines de semana”. “Estamos ante un auténtico descontrol del gobierno de Catalá, incapaz de gestionar correctamente los recursos extra con los que cuenta ahora, y poniendo en riesgo a buena parte de la población”, ha añadido la portavoz Papi Robles.

Compromís ha denunciado la situación general de precariedad en el cuerpo policial. “Los sindicatos nos alertan de que hay noches y fines de semana en verano en las que barrios enteros se quedan sin patrullas, la sala del 092 está colapsada con un solo operador, y la mitad de la plantilla está de vacaciones sin una planificación adecuada. A todo esto se suma la ausencia de convocatorias para renovar la cúpula policial”, ha lamentado Robles.

Concretamente, la portavoz de Compromís per València se ha referido a una orden del gobierno de Catalá en la que se retiran agentes de las unidades segunda (Russafa), sexta (Benimaclet) y séptima (Marítim), además de efectivos de la unidad USAP, para patrullar las playas durante el verano. Con estos movimientos, se deja sin protección a buena parte de los barrios de València por las noches y los fines de semana. Como ejemplo, Robles ha señalado tres incidentes ocurridos en Benimaclet el pasado sábado por la noche, en los que ningún agente de la Policía Local pudo atender las llamadas del vecindario.

“No es normal la gestión que están haciendo Catalá y su concejal responsable de la Policía Local. Que se dejen de inventos como la unidad turística, que retira a 10 agentes de las calles de València para informar a los turistas, o la unidad antiokupación, que es un problema residual en la ciudad. En cambio, donde hace falta seguridad, que es en nuestros barrios por la noche y los fines de semana, Catalá quita recursos”.

El caso de los robos en la central de la Policía Local

Otra muestra del “caos” del gobierno de Catalá en la gestión de la Policía Local son los dos robos consecutivos que se produjeron en la central de la Policía Local, concretamente en la oficina de objetos perdidos, como “una clara muestra del colapso y de la falta de liderazgo en la gestión de la seguridad municipal por parte del gobierno de María José Catalá”, ha señalado Papi Robles. En total han desaparecido de las dependencias municipales más de 500 objetos, principalmente electrónicos, entre móviles, ordenadores o tabletas. La portavoz de Compromís ha sido tajante: “Sí, han robado a la policía. Y no es una broma. Han sustraído centenares de objetos del lugar en el que la ciudadanía deposita su confianza. Y esto es el síntoma de un descontrol mucho más grave”.

Una oficina sin alarmas ni vigilancia

Por su parte, el concejal Ferran Puchades ha detallado la información conocida hasta ahora sobre el robo: “Las alarmas de las dependencias estaban averiadas, hecho comunicado al Ayuntamiento al menos en tres ocasiones sin respuesta. La cámara que debería vigilar la entrada estaba mal orientada, y los ladrones actuaron dos días seguidos sin que se tomara ninguna medida tras el primer robo”.

Entre los objetos sustraídos figuran 340 teléfonos móviles, casi un centenar de carteras, bolsos y monederos, además de ordenadores, auriculares, anillos, relojes y otros bienes de valor depositados por los vecinos y vecinas. “Estamos hablando de un lugar donde la ciudadanía confía poder recuperar lo que ha perdido. Que esto ocurra en una oficina policial es inaceptable”, ha afirmado Puchades.

Ante esta situación, Compromís ha anunciado una moción en la Comisión Municipal con tres propuestas claras: una auditoría urgente de la seguridad en todas las dependencias de la Policía Local, la revisión de los protocolos de acceso y vigilancia, y la instalación inmediata de sistemas de alarma y videovigilancia en los espacios sensibles.