• Papi Robles advierte del gran riesgo que sufre València de generar un mercado de compraventa de licencias
  • “Lejos de protegernos, el cambio de normas en el PGOU dará todavía más espacio a los apartamentos y hoteles”, denuncia la portavoz Papi Robles

Compromís ha presentado sus alegaciones al nuevo reglamento urbanístico impulsado por el gobierno municipal del PP y Vox, una regulación que, según la formación valencianista, no solo no consigue frenar la proliferación de apartamentos turísticos y hoteles, sino que abre la puerta a una nueva etapa de especulación y expulsión de vecinos y vecinas de los barrios de València.

En rueda de prensa, la portavoz de Compromís, Papi Robles, ha denunciado que la modificación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) “es un cheque en blanco para poner la ciudad al servicio de los fondos de inversión, no del vecindario”. “Lejos de protegernos, el gobierno municipal está generando las condiciones perfectas para consolidar y propiciar la apertura de más apartamentos turísticos y favorecer todavía más la creación de nuevos hoteles”, ha asegurado. En este contexto, Compromís ha propuesto una medida contundente: la suspensión definitiva de las licencias para apartamentos turísticos y su conversión progresiva en viviendas de uso residencial. El objetivo es claro: que en 2029 València sea una ciudad libre de apartamentos turísticos.

Robles ha recordado que València atraviesa una grave crisis de vivienda: “Los precios de compra y alquiler son inasumibles para muchas familias, los jóvenes no pueden emanciparse, y hay una expulsión real de vecinos hacia el área metropolitana y más allá”. Según la portavoz, gran parte de este problema tiene una causa clara: “Se están retirando miles de viviendas del mercado residencial para destinarlas a usos turísticos. La vivienda está dejando de ser un derecho para convertirse en un activo financiero”, ha explicado.

Un mercado restringido de licencias turísticas

Pero más allá del problema de la vivienda, Compromís alerta de otro riesgo aún poco percibido: la creación de un mercado restringido de licencias turísticas. “Con este nuevo marco normativo, se abre la puerta a una situación similar a la que tenemos con las farmacias, los taxis o los estancos. Las licencias pasarán a tener un gran valor y se convertirán en objeto de especulación. Es lo último que necesita València ahora mismo”, ha advertido Robles.

Ferran Puchades, concejal de Compromís, ha desgranado las alegaciones técnicas que ha presentado el Grupo Municipal. “No podemos seguir permitiendo que los apartamentos turísticos conviertan nuestros barrios en parques temáticos”, ha afirmado. Puchades ha defendido que, aunque una parte de estos alojamientos se encuentre en bajos comerciales, “la situación de emergencia residencial obliga a recuperar cualquier espacio para usos de vivienda habitual”.

29 barrios ya superan el umbral de apartamentos turísticos

Según el análisis de Compromís, 29 barrios de la ciudad ya superan el 2 % de viviendas turísticas que el gobierno municipal considera el límite para declarar una zona saturada. “Es una regulación que llega tarde y mal. Lejos de poner orden, legaliza el exceso y crea un nuevo activo especulativo: la licencia turística”, ha remarcado Puchades.

La coalición reclama también frenar la apertura de nuevos hoteles, especialmente en barrios residenciales. “En solo dos años, Catalá ha aprobado 40 nuevas licencias hoteleras, que suponen más de 3.000 plazas adicionales. Esto confirma que se está apostando por un modelo que pone la ciudad al servicio exclusivo del turismo”, ha afirmado Puchades. Además, ha recordado que ciudades como Ámsterdam ya han tomado medidas drásticas para limitar este tipo de crecimiento turístico descontrolado.

Compromís también ha puesto el foco en los efectos colaterales del modelo turístico: la pérdida del comercio de barrio, el aumento de la presión sobre servicios públicos como el transporte, la limpieza o el agua, y la destrucción del tejido comunitario. “Cuando hay una rotación constante de turistas, desaparecen las redes de apoyo, la identidad de barrio, y la vida cotidiana queda sustituida por negocios enfocados solo al visitante”, ha denunciado Puchades.

Entre las medidas concretas que Compromís incluye en sus alegaciones, destaca la creación de una unidad específica de inspección y sanción contra pisos ilegales; la puesta en marcha de un sistema de revisión continua de las licencias y su cancelación automática en caso de incumplimiento; o el impulso de un plan de choque para recuperar el comercio de proximidad y frenar la sustitución de servicios esenciales por tiendas orientadas al turismo.

“València debe ser una ciudad para vivir”

La portavoz de Compromís ha cerrado la rueda de prensa con un mensaje contundente: “Esta norma es una trampa. El PP y Vox quieren hacer ver que ponen límites, pero lo que hacen realmente es blindar los intereses de quienes ven la vivienda como un negocio”.

Robles ha defendido que València necesita un giro de 180 grados en su política urbanística: “No hay ninguna apuesta real por proteger los barrios, ni por ampliar el parque público de vivienda. Esta ciudad debe ser un lugar para vivir, no un decorado para los turistas”.