• Papi Robles y Pere Fuset lamentan la desaparición de la pluralidad y la sustitución de un modelo cultural para todos por una fiesta cara, vacía y con tics ultras

Compromís per València ha hecho balance de la Gran Fira 2025, que ha calificado como “la cutre Fira de la caspa de María José Catalá”. La portavoz del grupo, Papi Robles, y el concejal Pere Fuset han denunciado “el elevadísimo coste de una fiesta sin alma ni conexión con la ciudadanía”, que, según las estimaciones de la formación, ha costado cerca de 2 millones de euros (1.860.682 €), la mitad (909.929 €) adjudicada a dedo mediante contratos menores que el gobierno de Catalá se niega a hacer públicos.

“Catalá ha convertido una fiesta plural en una reivindicación ideológica pagada con dinero público”, ha señalado la portavoz Papi Robles. Según Compromís, la Gran Fira ha sufrido una “alarmante regresión cultural”, con la supresión de actos tradicionales como los encuentros de muixerangues, los dolçainers o los nanos i gegants, así como el veto sistemático a la música en valenciano.

El concejal Pere Fuset ha puesto el foco en “la opacidad y el fracaso de asistencia” de la Fira: “No se han hecho públicas las cuentas, se ha negado la información a la oposición y las cifras de entradas vendidas son decepcionantes”. Según Fuset, se han vendido menos de 35.000 entradas para los 18 conciertos, muy lejos de las 55.000 de la última edición organizada por Compromís. En cambio, los conciertos privados de Nits de Vivers, descartados por el Ayuntamiento, han tenido más éxito.

También ha desaparecido la oferta gratuita y plural: “Ya no tenemos la Nit a la Mar, ni la Ruta del Carme, ni colaboraciones con festivales como Polirítmia o Serenates”, ha lamentado Fuset. “Los grandes conciertos gratuitos han sido Francisco y Los Meconios, con un coste de hasta 18.000 euros y mensajes que insultan a colectivos como las mujeres o el movimiento LGTBI. Esto no es cultura para todos, es una fiesta pensada desde el sectarismo y con tics ultras”.

Desde Compromís también han querido destacar el deterioro de la imagen cultural de la ciudad, advirtiendo que la nueva orientación ideológica del gobierno municipal está provocando un creciente rechazo por parte de promotores, artistas y públicos, que echan en falta una programación diversa, abierta y atractiva. “Han dinamitado en solo un año una estructura cultural que nos había situado en el mapa como una ciudad cultural viva y plural”, ha advertido Fuset, “y eso tendrá consecuencias inmediatas si no se corrige el rumbo”. “Por tanto, con Catalá ni Gran, ni Fira, ni de València”, ha sentenciado el concejal.

La formación valencianista también ha denunciado el uso partidista de los recursos públicos en favor de una agenda cultural propia del nacionalismo español más rancio, ignorando la riqueza cultural valenciana. “No es solo censura, es una voluntad deliberada de sustituir la identidad compartida de la ciudad por una visión reduccionista y excluyente”, ha afirmado Robles. “Es una falta de respeto hacia el conjunto de la ciudadanía y una muestra más de que este gobierno no gobierna para todos, sino solo para una parte”.

Papi Robles ha asegurado que Catalá y el PP se han gastado casi 2 millones de euros -sin incluir los servicios de limpieza y de policía local– “en una fiesta que censura, excluye y no conecta con la ciudad”. “Han renunciado a la cultura para el pueblo, para los barrios, para todos y todas, y han convertido la Fira en un escaparate ideológico y sectario. La cultura debe volver al pueblo. La Fira debe volver a ser Gran y de València”, ha reivindicado.