- El concejal Giuseppe Grezzi denuncia que Catalá continúa disparando el tráfico, “empeora la calidad del aire y ahora se niega a aprobar una ZBE: es una combinación letal para la salud de los valencianos”
Los datos oficiales de aforamientos de tráfico del mes de octubre (IMD) revelan un incremento preocupante de la circulación de vehículos en València desde que el gobierno del PP y Vox gestiona la movilidad. En comparación con el último octubre completo del gobierno progresista encabezado por Compromís per València (octubre de 2022), la ciudad registra 160.967 desplazamientos diarios más, un incremento del 5,4% que confirma la regresión de las políticas de movilidad del actual ejecutivo municipal.
Según los datos recopilados por los servicios municipales, el gobierno de Catalá ha incrementado notablemente el tráfico en los principales corredores de la ciudad respecto al gobierno de Joan Ribó. Destacan subidas del 18% en las rondas periféricas, del 9,5% en grandes avenidas, del 12,5% en grandes vías y calles marginales, y un alarmante 17% en la ronda interior y Ciutat Vella, una zona especialmente sensible donde el anterior gobierno había logrado reducciones sostenidas.
El concejal de Compromís per València Giuseppe Grezzi ha asegurado que los datos “tiran por tierra cualquier relato del PP”. Según Grezzi, “Catalá ha desmantelado políticas que funcionaban, ha abierto la puerta a más tráfico y más contaminación y, encima, ahora se niega a aprobar una zona de bajas emisiones. Es una combinación letal para la salud de los valencianos y valencianas”.

El concejal de la formación valencianista ha remarcado que la falta de una ZBE efectiva “no es solo un problema ambiental: es un problema de responsabilidad política”. La líder del segundo partido de la ciudad recuerda que la falta de acuerdo dentro del gobierno de PP y Vox ha paralizado la ordenanza y ha dejado a València al borde de perder más de 150 millones de euros en fondos europeos y estatales. “La alcaldesa ni tiene ninguna mayoría y ahora estamos pagando todas las consecuencias. València está más contaminada, más colapsada y más expuesta a sanciones”, ha advertido. “Lo que debería hacer Catalá es aceptar la propuesta conjunta de Compromís y PSPV para salvar la salud de los valencianos y no perjudicar gravemente al Ayuntamiento con la pérdida de 150 millones. Esperamos que tenga sensatez y, si no quiere dar apoyo, al menos que se abstenga”, considera el concejal.
Desde Compromís per València alertan de que el aumento del tráfico ya tiene efectos visibles sobre la calidad del aire, especialmente en los barrios más densos. “Cuando incrementas 160.000 desplazamientos al día, no hay maquillaje posible: la contaminación sube, el ruido sube y la seguridad vial baja. Es así de simple”, ha explicado Grezzi. Para la portavoz, la ciudad está “retrocediendo a un modelo de hace dos décadas mientras las capitales europeas avanzan hacia menos tráfico y más salud pública”. Los estudios de la Universitat Politècnica de València confirman que el 40% de los barrios de la ciudad ya superan los límites de contaminación actuales, y que con la nueva normativa europea prácticamente toda València quedaría en situación de incumplimiento.
También sube en el estudio comparativo anual
Los datos interanuales también reflejan que las políticas de tráfico de PP y Vox “van en dirección contraria” a lo que necesita la ciudad. El estudio comparativo entre octubre de 2024 y octubre de 2025 muestra un incremento global del tráfico en casi todas las grandes vías y ejes de distribución interna, con incrementos del 18% en la Ronda Tránsits. Las entradas a la ciudad registran un ligero aumento, pero lo que sí aumenta de manera preocupante son los desplazamientos dentro de la ciudad, especialmente cuando se revierten medidas de pacificación o se facilitan los recorridos interiores en detrimento del transporte público y la movilidad sostenible.
La lectura global del balance es clara: los movimientos internos aumentan en casi todos los corredores y grandes avenidas. La ciudad absorbe más tráfico en sus barrios y ejes centrales, una tendencia que no solo incrementa la congestión, sino que empeora la calidad del aire precisamente en las zonas con mayor densidad de población. Todo ello confirma un modelo de movilidad que favorece el vehículo privado y que, obviamente, choca con los compromisos ambientales, con las directivas europeas y con la necesidad urgente de una Zona de Bajas Emisiones operativa y rigurosa.