- El gobierno de PP y Vox retira tres palmeras y destruye una jardinera en la calle Argenter Suárez para incorporar un carril de tráfico en un cruce por el que dejaron de circular vehículos hace décadas.
- Grezzi: “En lugar de supermanzanas y estacionamiento de residentes para recuperar espacio público y hacer la vida más cómoda y mejor a los vecinos, Catalá fomenta que la Saïdia se convierta en un aparcamiento para visitantes”.
La icónica hilera de palmeras en la medianera ajardinada del eje que conforman las calles Platero Suárez, Reus y Rualla cuenta desde el miércoles con tres ejemplares de palmera menos precisamente en su inicio en Platero Suárez después de que los servicios municipales a las órdenes del gobierno de María José Catalá los retirara para abrir sobre su antigua ubicación una nueva vía para el tráfico motorizado.
Así lo ha señalado esta mañana el concejal de Compromís Giuseppe Grezzi, tras observar la retirada de la jardinera y las palmeras precisamente en el punto de la avenida en el que la pasada legislatura se introdujo un paso de peatones semaforizado para facilitar la continuidad peatonal en la calle Luis Mayans rota cuando se reurbanizó el eje hace ya más de tres décadas.

La introducción de ese cruce peatonal emanó de los presupuestos participativos Decidim València 2021 e incluía la petición de abrir el cruce también al tráfico, pero esa opción fue informada negativamente por el servicio de Movilidad a la vista de los efectos negativos que generaría en el barrio al incrementar tráfico interior, por lo que se propuso a votación solo con el paso de peatones y así resultó elegida.
“¿Con qué informe favorable justificarán ahora Carbonell y Catalá esta actuación?”, se pregunta Giuseppe Grezzi, concejal de Movilidad Sostenible entre 2015 y 2023. “La verdad es que dudo que tenga ninguno, porque —añade Grezzi— es una política inédita en Europa en el último medio siglo. Desde que en los años 70 ciudades como Estocolmo o Copenhague fueron pioneras en recuperar para los peatones el espacio público destinado a los peatones, todas las políticas públicas orientadas a mejorar la calidad de vida en barrios consolidados en las principales capitales de Europa han estado enfocadas a la eliminación del tráfico de merodeo y al uso residencial de la calles, no a incorporar circulación donde no existe. Y eso es lo que están haciendo PP y Vox, coincidiendo además con el momento en que están demostrando su incapacidad para aprobar una ZBE que corrija el aumento de contaminación que están generando. El de Catalá es posiblemente el peor gobierno municipal de Europa ahora mismo”.
Lo que no duda Grezzi es que Carbonell lo justificará como una demanda vecinal, ya que él mismo reconoce haber recibido mientras gobernaba la misma petición por parte de un grupo de vecinos. “Claro que me lo pidieron”, aclara, “los mismos vecinos que reclamaban que se revertiera la peatonalización de la calle Alfambra para poder tener otra vía con la que entrar en coche al barrio desde la marginal del río. Pero uno tiene que saber que gobierna para el bien común. Claro que va a haber vecinos que quieran circular en coche por todos los lados, pero hay muchos otros que quieren un barrio tranquilo y que. aunque cuentan con que un gobierno terraplanista como el de Catalá no va a mejorarles la vida en ese sentido, lo que no sospechan es que vaya a empeorársela. Y eso es precisamente lo que está haciendo en esta zona de la Saïdia”.
Más tráfico y menos aparcamiento
En ese sentido, Grezzi ha instado a los periodistas a consultar a cualquier ingeniero de tráfico qué supone una actuación de este tipo en general y esta en particular, porque el resultado, advierte, “si no se acompaña de alguna medida correctora, solo puede ser uno”. Y es que como recuerda Grezzi, la Saidïa es el barrio más próximo a parte del centro urbano desde norte sin prácticamente ninguna zona de estacionamiento regulado, por lo que padece a diario de una gran presión de tráfico visitante en busca de aparcamiento gratuito para pasar el día en la ciudad, que se une al de los vecinos en una zona densamente poblada.
“Si los vecinos quieren poder aparcar más fácilmente en su barrio, la única solución pasa por establecer estacionamiento de residentes. Pero abrir nuevos itinerarios para facilitar dar más vueltas para encontrar un sitio para aparcar hace precisamente lo contrario: animar a los visitantes a seguir acudiendo a aparcar o hacerlo más en esa zona, porque es aparentemente más fácil que antes. La intención de los vecinos podría ser buena pero su propuesta no era la idónea, y ahí es donde debe estar un buen político reconduciendo el tema y evitando un mal mayor. Pero por desgracia para los vecinos de la Saidïa se han encontrado con Carbonell y ahora tendrán más tráfico y menos aparcamiento”, resume Grezzi.

No obstante, las malas noticias para los vecinos de la Saidïa y el resto de la ciudad a raíz de esta actuación y otras similares no se acaban aquí. Porque como recuerda Grezzi, “más circulación equivale a más potencial contaminación, y eso solo es subsanable con más restricciones a los vehículos contaminantes. Son vasos comunicantes”. Por eso, concluye, “Catalá puede tratar de seguir mintiendo a los vecinos, pero su modelo de ciudad cochista conduce a una ZBE más restrictiva y a acabar obligando a los vecinos a cambiar de coche. Algo que con las políticas de movilidad de Compromís, más sostenibles, se podría evitar. Esperemos que cuando la ciudadanía expulse a PP y Vox del Ayuntamiento en 2027 estemos aún a tiempo de subsanarlo”.