• La portavoz de Compromís, Papi Robles, denuncia que el gobierno de Catalá acumula tasas y recargos que encarecen el coste de vivir en la ciudad

València comienza el año con una presión creciente sobre la economía de muchas familias, pese al discurso del gobierno municipal sobre una supuesta bajada de impuestos. Compromís per València ha alertado de que, en la práctica, la ciudadanía está asumiendo una acumulación de subidas que se notan directamente en el recibo del agua, en un contexto de alquileres disparados y con muy poco margen para llegar a final de mes.

Miles de familias de la ciudad sufrirán una subida en la mensualidad de sus alquileres en 2026. En este contexto crítico, especialmente en València, una de las grandes ciudades del Estado con mayores incrementos, el gobierno municipal de Catalá ofrece un inicio de año todavía más complicado. La portavoz Papi Robles ha explicado que en el mismo recibo del agua se concentran el incremento de la tasa metropolitana de residuos —la Tamer—, la nueva tasa de basuras y también la tarifa de inversiones que repercutirá Emivasa a partir de octubre. “El resultado es muy claro: cada mes las familias pagan más”, ha advertido.

Papi Robles ha recordado que la nueva tasa de basuras aprobada por el gobierno del PP y Vox en diciembre de 2024 —aunque se aplica a partir de este año— es ya la más cara de todo el Estado y que se ha diseñado con un objetivo puramente recaudatorio. Aumentará entre 120 y 360 euros, en función del consumo de agua y del tipo de familia, y este año se pagará tanto la tasa correspondiente a 2025 como la de 2026.

Según ha señalado, esta tasa no responde a criterios ambientales ni de justicia social, sino a la necesidad de cuadrar las cuentas municipales tras haber rebajado impuestos a las rentas más altas. “La ley permite aplicar bonificaciones sociales y ambientales, pero el gobierno de Catalá ha decidido no hacerlo y hacer pagar lo mismo a todo el mundo”, ha remarcado la líder del segundo partido de la ciudad.

Desde Compromís han querido dejar claro que las inversiones en servicios básicos como el agua o la gestión de residuos son necesarias e imprescindibles para la ciudad. Sin embargo, Robles ha subrayado que el debate no es si hay que invertir, “sino cómo se financian esas inversiones y sobre quién recae el coste”. En este sentido, ha criticado que el gobierno municipal haya optado por la opción más fácil y menos justa: cargar el peso sobre la ciudadanía en lugar de aplicar criterios de progresividad.

La portavoz del primer partido de la oposición ha denunciado la contradicción entre el relato y la realidad. “Bajar un impuesto mientras suben otros por la puerta de atrás no es una rebaja fiscal. Gobernar es entender el contexto social y proteger a la gente, no maquillar cifras mientras se encarece el coste de vivir en València”, ha sentenciado.