• La formación valencianista alerta de la saturación del centro, la falta de frecuencias en bus y un metro caótico, “como hemos tenido ocasión de comprobar una vez más esta mañana”, lamenta la portavoz Papi Robles
  • El concejal Giuseppe Grezzi asegura que el problema de fondo “es la total ausencia de un plan de ciudad que afecta a todos los proyectos”

El balance de la movilidad durante las vacaciones de Navidad en València deja demasiadas sombras en su gestión. Así lo ha resumido esta mañana la portavoz del primer partido de la oposición, Papi Robles, en una rueda de prensa conjunta con el concejal Giuseppe Grezzi, en la que han puesto el foco en la saturación del centro porque “se está boicoteando la ciudad para los peatones” con el llamamiento constante al uso del coche privado, un transporte público totalmente colapsado y la falta de planificación del gobierno municipal.

Papi Robles ha explicado que la Navidad “nos ha mostrado las consecuencias muy concretas de las decisiones —y de las renuncias— del gobierno de Catalá para la gente que vive, trabaja o visita la ciudad”. La portavoz de la coalición valencianista ha reconocido como elemento positivo la peatonalización de la calle Jorge Juan. Una experiencia piloto que, según ha remarcado, “ha demostrado lo que es obvio: que priorizar la movilidad peatonal en zonas comerciales funciona; más gente caminando, más vida en la calle y más actividad económica”. Sin embargo, el vecindario se ha quejado porque Catalá “se autoboicotea con el llamamiento constante que hace al uso del coche privado”. “¿Qué ha pasado? Que como no tienen ningún plan, han improvisado y han enfadado al vecindario”, ha añadido.

El problema llega, sin embargo, en otros espacios clave. Robles ha puesto el acento en la calle Colón, que este año ha vuelto a registrar una saturación extrema de peatones, especialmente en los días punta de Navidad. “Hablamos de la principal calle comercial de València, con casi 9.000 peatones diarios -según un estudio de 2023 es la 12ª calle de Espanya con más  tránsito de peatines-, y la respuesta de Catalá ha sido plantear una reforma de 2,5 millones que no resuelve nada: dos bancos y cuatro rayas pintadas”, ha criticado. Para Compromís, Colón necesita “una reforma ambiciosa, con aceras de verdad y la calzada reservada al transporte público y a los accesos a garajes”, porque todo lo que no sea eso “es marear la perdiz mientras la gente camina como sardinas en lata”.

Transporte público desbordado e información tapada

Otro de los puntos negros del balance es el transporte público, y un buen ejemplo es el de hoy mismo, en la vuelta a la normalidad, con un servicio de metro “catastrófico”, con averías, retrasos y gente llegando tarde al trabajo. “Este es el fiel reflejo de la ciudad que gobierna Catalá”, ha dicho Papi Robles, “una ciudad caótica que sufren cada día miles de valencianas y valencianos”.

Robles ha asegurado que la Navidad “ha mostrado con crudeza que la movilidad va claramente a peor”, con una EMT colapsada, frecuencias eternas y el metro desbordado. En algunos fines de semana, ha relatado, “las colas salían literalmente de las bocas de metro en Colón, Xàtiva o la plaza de España, exactamente lo que ha vuelto a pasar hoy mismo”.

La Plaça de l’Ajuntament, llena… pero sin un plan claro

Tanto Robles como Giuseppe Grezzi han coincidido también en señalar la Plaça de l’Ajuntament como una de las grandes protagonistas de la Navidad. Gracias, entre otros factores, a la conversión en zona peatonal impulsada por Compromís, el espacio ha registrado una afluencia masiva, comparable en algunos momentos a una mascletà o a las campanadas de Fin de Año.

Precisamente por ello, Grezzi reclama un plan de movilidad más ambicioso para la Navidad que anticipe las aglomeraciones y garantice seguridad, coordinación y vías de evacuación, “como se hace en cualquier evento con grandes concentraciones de personas”.

Sin ZBE, la factura la pagará la gente

Giuseppe Grezzi también ha advertido de otra de las consecuencias negativas de este panorama, como es la negativa del gobierno de PP y Vox a aprobar una Zona de Bajas Emisiones. “No nos saldrá gratis”, ha subrayado, y ha recordado que, tras dos años y medio sin ordenanza, lo más probable es que en verano “acaben subiendo el precio del billete de la EMT y que Europa sancione al Ayuntamiento con multas millonarias”.

Para Grezzi, no se trata de alarmismo, sino de “legislación europea”, y ha destacado que “quien acabará pagando la mala gestión de PP y Vox, como siempre, será la ciudadanía”, mientras la ciudad ofrece una imagen lamentable con “cientos de carteles tapados con plásticos negros”.

Un gobierno desbordado y un camino claro a seguir

Papi Robles ha resumido el diagnóstico con claridad: “Esta Navidad nos deja un transporte público colapsado, un Ayuntamiento desbordado y la espada de Damocles de las sanciones europeas sobrevolando la cabeza de Catalá”. Aun así, ha querido remarcar que existen alternativas reales y contrastadas. “Las conversiones en zona peatonal nos marcan el camino: más espacio para caminar, más frecuencias en el transporte público y menos coche privado”. “El problema no es que falten ideas”, ha lamentado. “Lo que falta es un gobierno municipal que deje atrás una visión de la movilidad ochentera, que recuerda a Stranger Things, y se crea de verdad que una València más amable y más eficiente es posible. Y nosotros estamos aquí para recordarlo cada día”.