• Compromís advierte de que el estudio encargado por el PP y en el que Catalá basa todos los cambios que plantea realizar a corto y largo plazo en la EMT carece de validez por no valorar ni en su análisis ni en las propuestas de remodelación que plantea para que la red funcione la ampliación prevista de la red de Metrovalència.
  • Grezzi: “Un plan de casi 300.000 euros que no contempla una infraestructura central no es un plan, es una coartada política para justificar una vuelta al pasado”.

El pasado 12 de febrero de 2024 la alcaldesa María José Catalá, junto a su concejal de Tráfico Jesús Carbonell y la entonces consellera de Medio Ambiente, Agua, Infraestructuras y Territorio, Salomé Pradas, anunciaron conjuntamente su “plan” para expandir la red de Metrovalencia, que meses después —en septiembre— concretarían en la elección de sendos nuevos trazados expandidos de las líneas 11 y 12. Unas infraestructuras que, obviamente tendrán no solo una influencia clara en el diseño de las calles por las que circularán, sino también en el uso y las necesidades de transporte público de las zonas por las que discurrirán y que debería ser tenido en cuenta en cualquier planificación del diseño a futuro de la red de transporte público que se tomara en la ciudad de València.

Sin embargo, como ha advertido esta mañana Compromís, el Plan Director de EMT presentado hace apenas una semana, que el gobierno de Catalá encargó en abril de 2024 para justificar una remodelación de la red desde ahora y a cinco años vista, no contempla la futura existencia de esas líneas ni su influencia.

No lo hace en las 355 páginas de análisis del punto de partida, ni en las 67 del diagnóstico, en el que no se cita en ningún caso que estas líneas de tranvía se vayan a ampliar y vayan a estar en construcción o funcionando en los cinco años de horizonte del plan; y, en consonancia, tampoco aparece dibujado el trazado del tranvía prometido por Mazón y Catalá en ninguna de las 113 páginas de propuestas de actuación a realizar en la vía pública para que la red que proponen posteriormente funcione. Y eso pese a que algunas de esas soluciones exigen del uso de un espacio público por el que presuntamente discurrirá el tranvía.

“Es tan obvio, que parece ridículo que lo hayan pasado por alto, pero es exactamente lo que ha sucedido. Catalá y Carbonell encargaron un estudio y un plan para justificar una remodelación de la EMT a su gusto y se han gastado en él 261.037€ (IVA aparte) de dinero público, y al recibirlo ni siquiera se han dado cuenta de que la empresa cometió esta omisión que invalida el punto de partida, el diagnóstico, las soluciones que plantea y, por encima de todo, todos los cambios que pretenden realizar. Les obliga a comenzar de cero”, resume Giuseppe Grezzi.

Captura del Plan ignorando la presencia a futuro de las línias de tranvía anunciadas por Catalá en dos intersecciones, lo que hace inútil toda la semaforización calculada y irreales los tiempos de espera y paso.

Y es que, como señala el concejal, el Plan justifica sus cambios y señala como preceptivas para su efectividad la realización de actuaciones en la vía pública que no contemplan la presencia, interacción e influencia de unas líneas de tranvía prometidas por la alcaldesa Catalá. “Las rotondas de los centros comerciales del Saler y Acqua, dibujadas a futuro sin la presencia del tranvía, saltan a la vista, pero el olvido no es solo físico, es total. Los efectos de la presencia y existencia de esas líneas de tranvía no han  sido tenidas en cuenta en ninguno de los cálculos realizados. No se ha valorado la circulación del tranvía, ni su afección al tráfico en cada una de sus intersecciones, ni los efectos en las calles y avenidas colindantes a centenares de metros de distancia. Y tampoco que ese futuro tranvía, acertado o no, cubrirá unas necesidades que la EMT ya no tendrá que atender. No hablamos de un fallo anecdótico. Aunque el recorrido de esos tranvías solo cubra un tercio de la ciudad, invalida toda la planificación, porque la afección directa a un tercio de los recursos de la EMT en servicio, el mal cálculo del tercio de la capacidad técnica y humana de la EMT en funcionamiento a diario, compromete al 100% del servicio de la EMT. Es un error colosal que invalida toda la planificación”, lamenta Grezzi.

Dos modelos incompatibles

Expuesto el defecto que invalida la totalidad del plan, Grezzi ha aprovechado la rueda de prensa para recordar que el objetivo último del mismo era proporcionar una justificación técnica —“ya vemos con qué éxito y rigor”— para deshacer la red de EMT que empezó a establecer Compromís hace 10 años, “que apostaba por rutas más rápidas y eficientes, y sustituirla por el viejo modelo del PP de líneas con recorridos que sobre el papel son milagrosos y llegan a todos los lados pero realmente son más largos y lentos”.

Para probarlo, el exconcejal de Movilidad Sostenible ha esgrimido algunos de los datos que aporta el mismo plan, “que para justificar sus cambios señala el empeoramiento de la velocidad comercial de las líneas, pero especialmente de las que modificó el PP reintroduciéndolas por el centro”. De hecho, el documento presentado la pasada semana por el concejal Jesús Carbonell incluye 113 páginas de actuaciones que —según sus cálculos que no incluyen la presencia del tranvía— habría que realizar en la vía pública para que la EMT funcione como preven.

“Para que sus líneas funcionaran con regularidad en medio del tráfico que con Catalá no para de aumentar, el gobierno tendría que hacer carriles bus segregados o dobles, algunos de estos en doble sentido, y hasta ahora a Catalá se le conoce precisamente por criticar este tipo de actuaciones”, ha advertido Grezzi. Sin embargo, “dentro de la ciencia ficción hay elementos de realismo” ha ironizado, señalando como ejemplo el plano que muestra cómo, para meter un doble carril bus en la Avenida del Puerto, “el plan se adapta a la mentalidad del PP y lo hará a costa de quitar acera”, o cómo la segregación del carril bus en la Alameda se haría a costa de reforzarla como autopista urbana y dando carpetazo al plan de Compromís para recuperarla.

“Todo esto, como es lógico, tiene a muchos barrios enfadados por la supresión o empeoramiento de líneas: La Torre, Castellar, la Malva-rosa, y otros. Un número que va creciendo a medida que se van desgranando los detalles del plan al que, por lo que sea, hasta hoy solo hemos tenido acceso los consejeros de la EMT”. Para Grezzi, este malestar se sumará al que ya reflejaba el barómetro municipal desvelado con la boca pequeña por el gobierno a principios de semana y que señalaba que los problemas de tráfico y de movilidad han pasado de ser el octavo problema para la ciudadanía en diciembre de 2024 al cuarto en solo seis meses, y después de que Catalá ya hubiera empeorado con anterioridad la valoración ciudadana del tema respecto al gobierno anterior. Según la encuesta, el aparcamiento es el aspecto que más ha empeorado en la ciudad: un 45,5 % perciben que está peor frente a un 6,1 % que cree que ha mejorado, mientras que el tráfico rodado, es uno de los otros aspectos que sale peor parado: para un 36,0 % empeora, mientras que apenas mejora para un 8,3 %. Y la valoración de la EMT ha caído a un 6’6. La peor en muchísimos años.

“Sin base y con un agujero de 40 millones”

Ante estas circunstancias, desde Compromís exigen ya a Catalá la paralización de cualquier actuación vinculada al Plan Director de EMT ante la evidencia de su invalidez por su grave defecto estructural. “Un plan de casi 300.000 euros que no contempla una infraestructura central no es un plan, es una coartada política para justificar un regreso al pasado. Y si a ello le sumas el agujero en las cuentas de la EMT de 40 millones de euros generado por el PP en tan solo dos años, que ha obligado a la propia concejala de hacienda del PP a indicar por escrito que no puede destinar ni un euro más a la entidad, la viabilidad del mismo estaría aún más en entredicho”, ha concluido Grezzi.