• El acceso a la vivienda, la suciedad en las calles y los problemas de derivados de los apartamentos turísticos encabezan las preocupaciones de una ciudadanía cada vez más crítica con la gestión municipal

La percepción que tienen las valencianas y los valencianos sobre el estado de la ciudad ha empeorado significativamente en solo siete meses, según los resultados de los dos últimos barómetros municipales elaborados por el Ayuntamiento de València en los que se preguntaban las mismas cuestiones. Entre diciembre de 2024 y julio de 2025, los indicadores de satisfacción ciudadana retroceden prácticamente en todos los ámbitos y señalan un malestar creciente respecto a cuestiones como la limpieza urbana, el acceso a una vivienda digna o los apartamentos turísticos.

“Catalá vuelve a querer esconder su fracaso, publicando el barómetro sin ninguna publicidad. Los propios datos del ayuntamiento evidencian que todo lo que Catalá prometía mejorar ha empeorado a ojos de la ciudadanía”, ha empezado analizando Papi Robles, portavoz de Compromís per València.

Ante estos datos, Robles ha advertido que el gobierno de Catalá “vive de espaldas a los barrios y a los problemas reales de la gente”. Para Robles, “la dejadez en cuestiones como la limpieza, la falta de inversión en vivienda pública y la constatación del descontrol que se vive en la gestión de los apartamentos turísticos están convirtiendo València en una ciudad menos habitable, como demuestran los datos”.

“Resulta curioso cómo tres de las áreas en las que Catalá intenta sacar pecho son precisamente las que más le reprocha la ciudadanía”, ha recordado Robles. “Hablamos de la limpieza, porque València está más sucia; crece la preocupación por el acceso a la vivienda y la proliferación de apartamentos turísticos. La alcaldesa debería hacérselo mirar, porque la ciudadanía no se cree la València bonita que sueña en sus titulares”, considera la portavoz de Compromís.

Los principales problemas

Así, el acceso a la vivienda se mantiene como el principal problema que detecta la ciudadanía. El 21,2 % de las personas encuestadas lo sitúan como la preocupación más grave para la ciudad (en diciembre era el 15,8 %) y el 21,6 % afirma que es lo que más les afecta personalmente, frente al 14,9 % de diciembre.

Estas cifras evidencian que el gobierno de Catalá, más allá de proyectos de futuro, no está llevando a cabo políticas para solucionar el problema de la vivienda, especialmente para jóvenes y familias con rentas medias y bajas. La falta de medidas eficaces en materia de alquiler asequible y la permisividad con la proliferación de pisos turísticos explican en gran parte esta tendencia.

Los problemas relacionados con el alquiler o los apartamentos turísticos continúan siendo la tercera gran preocupación en València y, además, van en aumento: del 6,8 % en diciembre al 9,6 % en julio.

El nivel de preocupación por la suciedad en las calles ha crecido notablemente en solo siete meses. Si en diciembre el 10,2 % de las personas encuestadas la situaba como uno de los principales problemas de la ciudad, en julio esta cifra sube al 15 %. En el propio distrito, la falta de limpieza es el principal problema para el 14,1 % de la ciudadanía, casi un punto más que en diciembre.

El tráfico, de mal en peor

Los problemas de tráfico y de movilidad pasan de ser el octavo problema para la ciudadanía en diciembre de 2024 (5,3 %) al cuarto problema en julio de 2025 para un 5,1 % de las personas encuestadas.

El aparcamiento es el aspecto que más ha empeorado en la ciudad: un 45,5 % perciben que está peor frente a un 6,1 % que cree que ha mejorado. En el caso del tráfico rodado, es uno de los otros aspectos que sale peor parado: para un 36,0 % empeora, mientras que apenas mejora para un 8,3 %.

Además, la EMT deja de ser el servicio más valorado del Ayuntamiento, al pasar del 7,2 en diciembre de 2024 al 6,6 en este barómetro.

La situación general en València empeora

El porcentaje de personas que consideran que València ha empeorado en el último año ha pasado del 26,5 % al 29,5 %, es decir, ha aumentado tres puntos. Al mismo tiempo, baja el número de personas que creen que la ciudad mejora: del 31,7 % al 23,9 %. Las expectativas de futuro también se ven afectadas: solo un 20,6 % confía en que la ciudad mejorará, mientras que crece el pesimismo (del 21,6 % al 23,6 %).

En cuanto a distritos, tienen la sensación de que han empeorado especialmente Jesús (43,0 %), Rascanya (35,2 %), l’Olivereta, Benicalap (33,9 %) y Pobles del Sud (27,1 %).

A pesar de que la valoración general de vivir en València continúa siendo alta (8,4 sobre 10), la nota media del gobierno municipal baja del 5,7 al 5,2, un dato preocupante para PP y Vox, puesto que muestra que en dos años han estado incapaces de gestionar de forma eficiente esta ciudad y responder las necesidades reales del vecindario.