· Compromís denuncia el cierre simultáneo de los cinco centros culturales de barrio dependientes del Ayuntamiento en plena canícula en su primer curso de funcionamiento completo.
· A pesar del anuncio de la habilitación de diferentes espacios municipales como refugios climáticos durante el verano, el Ayuntamiento suma el cierre de Ribes Espai Cultural, Aben Al Abbar, l’Escorxador, Reina 121 y l’Alqueria d’Albors al de 24 bibliotecas municipales durante el mes de agosto.
Hace unos meses, el Ayuntamiento de València inauguró los centros culturales Ribes Espai Cultural, Aben Al Abbar, el Escorxador, Reina 121 y la Alqueria d’Albors, unos espacios resultado del trabajo de Compromís para descentralizar la cultura, acercarla a la ciudadanía, e ir dotando en los barrios de infraestructuras culturales públicas, al mismo tiempo que se rehabilitaban espacios con interés patrimonial. Pero —como advierte la coportavoz de Compromís por València, Glòria Tello— sorprendentemente, cuando ha llegado el mes de agosto de su primer curso de funcionamiento completo (la mayoría se inauguraron entre mayo y junio de 2024), la totalidad de ellos han anunciado su cierre simultáneo durante todo el mes, “dejando en los barrios afectados y la ciudadanía en general sin la posibilidad de recibir una oferta cultural municipal en el mes de agosto e inutilizando sus modernas infraestructuras como refugio climático”.
Según ha denunciado Tello —que como titular de Cultura las dos pasadas legislaturas, impulsó y posibilitó la apertura de estos centros— “es preocupante que ya desde el inicio de su gestión la ciudadanía no pueda hacer uso de estos centros culturales precisamente durante el mes más caluroso del año, cuando además de constituir una alternativa cultural interesante para gran parte de la ciudadanía que pasa sus vacaciones en nuestra ciudad, también podrían servir de refugios climáticos para ayudar a paliar las olas de calor como la que sufrimos ahora mismo”.
Esa, añade, era la idea de Compromís, “ofrecer alternativas culturales como cine a la fresca, exposiciones o actuaciones al aire libre que completarían la oferta cultural de la ciudad también durante estos meses, y así lo estaríamos gestionando”, añade Tello. Sin embargo, el gobierno de Catalá ha decidido cerrar todos los centros el mes de agosto, una decisión política “Fruto seguramente más de la dejadez y de la falta de interés en lo público, que de maldad” valora la coportavoz de Compromís.
Y es que Tello sospecha que el motivo del cierre sean las cláusulas para regular la apertura pero garantizar al tiempo el descanso del personal incluidas en los pliegos de contratación de la gestión de los centros. Unas cláusulas que obligan a garantizar el cierre de los centros “durante un mes al año” y a un “horario de apertura de 50 horas semanales de lunes a domingo”, estipulando que el horario concreto “será determinado por la Delegación de Patrimonio y Recursos Culturales”. Pero como la propia Tello indica, esto ni obliga a que el mes de cierre tenga que ser integral y coincidente con un mes natural, ni tampoco a que, si se entiende así, el mes de cierre tenga que ser simultáneo.
“Si el gobierno de Catalá tuviera sensibilidad política, de lo cultural y de lo público, y su equipo estuviera encima de las cosas, seguramente esto no habría pasado. Pero como estos centros culturales no son obra suya sino que se los han encontrado, y no entienden ni su utilidad ni su valor para los vecinos, pues gestionan por inercia y pasan estas cosas”, opina Tello, que avanza que en septiembre propondrá a través de los canales pertinentes la reordenación de los periodos de cierre “garantizando en periodo estival la apertura de al menos la mitad de los centros, y favoreciendo a lo largo del año la apertura en los momentos de mayor utilidad para los vecinos, haciéndolo de manera compatible al descanso del personal”. Y por supuesto, “incluyendo oferta cultural y un refugio climático en agosto, equilibrando una oferta de cultural y de ocio que no puede desaparecer por muy intensa que haya sido en el mes de julio, tal y como habría hecho y hará Compromís en 2027 cuando vuelva a gobernar”.
Esta situación se suma a la problemática de las bibliotecas municipales, también dependientes del Área de Cultura del Ayuntamiento. Con una red de 32 bibliotecas repartidas por todos los distritos de la ciudad, las bibliotecas municipales constituyen un espacio público idóneo para proporcionar un espacio público climatizado y accesible a la ciudadanía. Sin embargo, en el listado de refugios climáticos preparado por el gobierno municipal únicamente aparecen cinco bibliotecas accesibles a la ciudadanía en el mes de agosto (Benimaclet, Benicalap, Grau, Malilla y Tres Forques), únicamente un 15% de la totalidad de las dependientes del Ayuntamiento. Una situación que viene semanas denunciando Compromís por València y que supone una pérdida de instalaciones climatizadas esenciales para combatir las olas de calor, cada vez más habituales en el Mediterráneo a consecuencia del cambio climático.