- La portavoz de Compromís, Papi Robles, explica que Catalá “ha roto su mayoría” y ofrece 16 concejales para aprobar la ZBE. “Hoy le ofrecemos una salida real para que la ciudad no pague su incompetencia”
Compromís per València ha pedido la convocatoria urgente de un Pleno extraordinario en el que presentará una moción conjunta con el PSPV-PSOE para aprobar una zona de bajas emisiones (ZBE) justa con el vecindario y con el objetivo de frenar y reducir la contaminación, protegiendo la salud de los vecinos y vecinas y evitando que la ciudad pierda más de 150 millones de euros en fondos europeos y estatales. Con esta iniciativa, los dos grupos de la oposición asumen una responsabilidad institucional que, según remarcan, debería corresponder al gobierno municipal de Catalá, “incapaz de llegar a un acuerdo” por la ruptura de su propia mayoría entre PP y Vox.
En una convocatoria conjunta a los medios, la portavoz de Compromís per València, Papi Robles, ha subrayado que la propuesta de Catalá “es perder 150 millones de euros y una zona de bajas emisiones que no las reduciría”. “Por si no fuera suficiente, ahora escuchamos que ella no cree en el modelo de bajas emisiones porque también se ha instalado en el negacionismo climático”, ha lamentado la portavoz de la formación valencianista. Ante la parálisis del gobierno municipal, Compromís y PSPV-PSOE ofrecen sus 16 concejales para aprobarla. Solo hace falta una abstención del PP, ni siquiera votarla a favor, recuerda Robles.

“Hoy ofrecemos una solución real, una ZBE más justa y social que la propuesta del PP, porque la ciudad no puede seguir bloqueada por la incapacidad del gobierno”, ha añadido la portavoz de Compromís. “No queremos hablar solo de etiquetas, sino de un calendario lógico de implantación y de impulsar ayudas a la ciudadanía que no tenga recursos para cambiar de coche. Y que todo lo que recaude el Ayuntamiento de València vaya a reforzar el transporte público, para que sea de verdad una alternativa para la ciudadanía. Es una propuesta asumible para Catalá. Ahora debe elegir si sigue sin hacer nada como hasta ahora, o si, sin hacer nada, aprueba una zona de bajas emisiones como obliga la normativa europea y permite mejorar la calidad del aire de la ciudad”.
Por su parte, el portavoz del PSPV-PSOE, Borja Sanjuan, ha explicado: “Nosotros presentaremos un modelo que es el modelo que tiene más votos en ese Pleno, que tiene 16 votos de 33. No necesitamos ni tan siquiera que el Partido Popular lo vote a favor. Lo que queremos pedirle a María José Catalá es que se abstenga. Ella ha dicho que no cree en la zona de bajas emisiones y que, si está intentando aprobar algo, es solo para no perder el dinero asociado a la zona de bajas emisiones. Pues bien, tomando y recogiendo su argumento, recogiéndole el guante: si no cree en ella, que no la vote a favor, pero que salve a la ciudad de tener que pagar la factura de su negacionismo, que son 150 millones de euros”.
La propuesta presentada por Compromís per València y el PSPV-PSOE plantea una ZBE de alcance municipal con un calendario de implantación progresivo para los vehículos más contaminantes, empezando por los de fuera de la provincia y terminando por los residentes. El texto incorpora ayudas para las familias más vulnerables, exenciones para personas con movilidad reducida y servicios esenciales, y un régimen transitorio para que los comercios y actividades económicas puedan adaptarse sin impactos negativos. También prevé la implantación en 2027 de un modelo de zonas de estacionamiento para residentes en todos los barrios, reservando al menos el 55% de las plazas para vecinos y vecinas y eliminando el pago para hogares con menos recursos.
La moción conjunta nace ante una situación que los promotores califican de “riesgo colectivo”. Según datos aportados por los grupos, y como ha detallado el portavoz socialista Borja Sanjuan, estudios de la Universidad Politécnica de València confirman que el 40% de los barrios de la ciudad ya superan los límites de contaminación actuales, y que con la nueva normativa europea prácticamente toda València quedaría en situación de incumplimiento. Este empeoramiento se vincula, además, a las decisiones del gobierno municipal en materia de movilidad, que han incrementado notablemente el tráfico de vehículos y revertido las políticas de reducción de emisiones impulsadas en los años anteriores.
La moción incluye igualmente la revisión y reversión de decisiones recientes del gobierno del PP que, según los estudios universitarios citados, han incrementado el tráfico y las emisiones, como la reordenación de la calle Colón. Los grupos apuestan por una línea estratégica clara: priorizar los espacios verdes, la movilidad a pie y los proyectos que reduzcan el tráfico rodado, como el Corredor Verde de García Lorca sin tráfico de vehículos, pero siempre garantizando la accesibilidad del vecindario y los servicios de emergencia, ha recalcado Borja Sanjuán.
Para Robles, “la situación es crítica y la ciudad no puede permitirse perder 150 millones de euros ni renunciar a una movilidad moderna y saludable por culpa de la tozudez de Catalá”. Según la portavoz del segundo partido de la ciudad, “esta moción garantiza la llegada de los fondos, reduce la contaminación y sitúa a València en la senda de las ciudades europeas que apuestan por el futuro”. Robles ha concluido que “ahora la pelota está en el tejado del Partido Popular; deben decidir si siguen atrapados por el negacionismo de Vox o si ponen por delante los intereses de València”.
Con los 16 votos que suman Compromís per València y el PSPV-PSOE, la propuesta ofrece al gobierno municipal una salida real para desbloquear la situación y garantizar que València no pierda los recursos imprescindibles para seguir avanzando hacia un modelo urbano próspero, sostenible y plenamente europeísta.