- Compromís denuncia que —al igual que el pasado año cuando los valencianistas impidieron su celebración— el circo se ha instalado y pretende operar en una parcela que no figura en el listado ni dispone del equipamiento de núcleo zoológico.
- Tello: «Si Catalá no lo impide haciendo cumplir los acuerdos municipales, que lo haga por motivos técnicos, pero que detenga el maltrato a los animales».
A falta de dos días para su anunciada inauguración y con siete funciones con las entradas ya agotadas, el circo que pretende operar en València estas navidades ofreciendo espectáculos con animales a pesar del acuerdo municipal adoptado en 2015 que lo prohíbe, sigue con el montaje de su carpa y vendiendo entradas sin que el gobierno de María José Catalá les haya denegado la licencia de actividad.
Y tal como denuncia hoy Compromís, el mero hecho de operar con animales no debería ser el único obstáculo para que el gobierno de PP y Vox hubiera denegado ya la licencia. Porque, al igual que el pasado año —cuando la denuncia de Compromís alertó de la misma irregularidad cuando el circo trató de operar en Benimàmet— la parcela privada en la que el Circ de Nadal ha decidido emplazar sus instalaciones, en la avenida Llevant U.E., no figura como inscrita en el registro de núcleos zoológicos, cualidad imprescindible para albergar animales como los de un espectáculo de las características del anunciado. Tal como indica la Ley 2/2023, de 13 de marzo, de la Generalitat, de Protección, Bienestar y Tenencia de animales de compañía y otras medidas de bienestar animal, los núcleos zoológicos tienen la obligación de estar inscritos en el Registro de núcleos zoológicos de la Comunidad Valenciana y, a su vez, deben cumplir varias condiciones higiénico-sanitarias y de alojamiento de los animales.

“Nos gustaría que Catalá hubiera denegado la licencia en el mismo momento de solicitarse porque estuviera en sintonía con los vecinos de València, una ciudad moderna y orgullosamente contraria al maltrato animal, y hubiera hecho valer el acuerdo suscrito por el gobierno de Joan Ribó que impide la realización aquí de circos con animales. Pero aunque esté más centrada en su disputa por ver quién es más ultra, si el PP o Vox, lo que no puede es ignorar la ley. Y la ley le obliga a denegar la licencia de actividad al circo al igual que el año pasado”, explica la coportavoz de Compromís per València, Gloria Tello.
A la vista de la acumulación de incumplimientos que impedirán la concesión de la licencia de actividad, desde Compromís Tello se pregunta a qué puede obedecer que la licencia aún no se haya denegado y la empresa siga vendiendo entradas, con las molestias que generará a todos los ciudadanos que ya las hayan adquirido. “La responsable de todas esas molestias es directamente achacable a Catalá, porque la denegación debería haber sido automática con el acuerdo municipal que impide los circos de animales en la ciudad en vigor, como incluso reconoció en rueda de prensa el concejal de Bienestar Animal Juan Carlos Caballero hace semanas para después no hacerlo cumplir. Pero también podría haber sido rápida una vez vista la parcela en la que se ha instalado el circo, que no sólo no aparece en el registro de núcleos zoológicos, sino que evidentemente carecía y carece de las mínimas instalaciones para que cambiara esa circunstancia a corto plazo. Que la duda sobre la concesión de la licencia se alargue hasta la agónica víspera de la inauguración solo puede responder al interés de Catalá de mantener en València un debate alejado de los asuntos que ella ha deteriorado, como la vivienda, la limpieza o el turismo descontrolado, y centrarlo en asuntos ultras como el maltrato animal, la violencia machista, o el negacionismo climático. Temas que València tenía superados y que con Catalá, el PP y Vox nos están haciendo retroceder y alejarnos de los estándares europeos”.
Sea como fuere, desde Compromís exigen que el gobierno municipal reaccione de inmediato y formalice esta misma mañana la denegación de la licencia de actividades al circo con animales, evitando acumular aún más molestias a más potenciales clientes a los que cabría devolver las entradas. “Permitir la celebración de un espectáculo incompatible con la normativa municipal y careciendo de los requisitos técnicos preceptivos, estando avisados además por la oposición como están desde hace semanas, podría ser objeto de prevaricación”, advierte Tello, por lo que concluye, “a Catalá no le queda otra que cerrar el circo que ella misma se ha montado”.