• La portavoz de Compromís denuncia que el gobierno municipal “repercute a la ciudadanía el agujero de la Fórmula 1 mientras regala rentabilidad privada con un urbanismo pensado para inversores”

La portavoz de Compromís per València, Papi Robles, ha censurado hoy que el gobierno de María José Catalá haya aceptado rebajar en más de 10 millones de euros las cargas urbanísticas a los promotores del PAI del Grau, una decisión que considera “un nuevo rescate encubierto a los intereses privados” y “una nueva factura de la Fórmula 1 que acabará pagando la ciudadanía”. Robles también se ha referido a las declaraciones de Francisco Camps, “no para reprocharle a Catalá que dilapide el dinero de los valencianos, sino por la desfachatez de hablar de un PAI y de un problema que él creó con el pufo de la Fórmula 1. Tan repugnante es escuchar al expresident como a la alcaldesa, siempre entregada a los especuladores”.

Para la coalición valencianista, la decisión confirma que el modelo urbanístico del PP, con la connivencia de Vox, sigue basándose en “privatizar beneficios y repercutir las pérdidas a la ciudadanía”. “Francisco Camps nos vendió la Fórmula 1 a coste cero y casi veinte años después los valencianos y valencianas seguimos pagando aquella estafa. Ahora es Catalá quien decide perdonar millones a los promotores del PAI del Grau mientras la ciudad asume el coste. Es una vergüenza”, critica Robles.

Según la información conocida, la rebaja afecta a las obligaciones económicas vinculadas a los terrenos del circuito urbano de Fórmula 1, dentro de una operación urbanística que Compromís ya había calificado de “claramente especulativa”. “Nos hablaban de un gran proyecto de ciudad, de un delta verde que en realidad han pintado de gris, pero cada vez queda más claro que el PAI del Grau está pensado para que unos pocos hagan negocio con el suelo de València mientras la mayoría no puede acceder a una vivienda digna”, lamenta la portavoz del primer partido de la oposición.

Asumir el coste es especialmente grave, denuncia Compromís, porque el documento técnico que lo justifica incorpora un informe encargado por las propias promotoras. El gobierno de Catalá ha aceptado reducir las cargas urbanísticas de 32 a 21,3 millones de euros a partir de un documento elaborado a petición de Valere Reocco, la mercantil formada por Atitlan y el fondo Hayfin. “Cuando una parte de la justificación técnica la paga quien se beneficia, lo mínimo exigible es una auditoría externa independiente. Catalá no la ha hecho”, afirma Robles.

La portavoz de Compromís ha exigido que, si finalmente el consistorio paga en suelo, el nuevo convenio con la Generalitat blinde las condiciones de ese patrimonio público: licitación pública obligatoria, plazos de ejecución concretos y régimen de protección permanente —no temporal— para las viviendas que se construyan. “No puede ser que el suelo público se ceda sin garantías y acabe gestionado por los mismos promotores que ahora se exoneran de pagar. Eso ya lo hemos visto en otras operaciones del PP y no podemos permitir que se repita en València”, advierte Robles.

La formación valencianista recuerda que el proyecto contempla 3.200 viviendas, de las cuales solo 534 serán de protección pública —menos del 17% del total—, en un contexto de grave emergencia habitacional en los barrios marítimos. “Cada vez queda más claro que el PAI del Grau está pensado para que unos pocos hagan negocio con el suelo de València mientras la mayoría no puede acceder a una vivienda digna”, lamenta Robles.

Mientras tanto, el gobierno municipal “premia” a los promotores con una reducción millonaria de sus cargas urbanísticas. “Es especialmente grave que, mientras miles de familias no pueden pagar el alquiler o comprar una vivienda, el gobierno de Catalá decida regalar 10 millones a los promotores. Esos recursos podrían destinarse a vivienda pública real, a servicios o a mejorar barrios, pero el PP vuelve a poner por delante los intereses especulativos”, señala Robles.

Para Compromís, el movimiento evidencia que Catalá “no ha venido a cambiar el modelo del PP, sino a recuperarlo, porque no saben hacer otra cosa que beneficio privado a costa de lo público”. “El legado de la Fórmula 1 fue deuda, especulación y una ciudad al servicio de unos pocos. Y lo que vemos con el PAI del Grau es exactamente eso: volver a utilizar València como un producto financiero mientras expulsan al vecindario de los barrios”, lamenta Papi Robles.