• La coalición valencianista pide reutilizar las estructuras que se retiran de otros puntos, como la que acabará siendo retirada de la calle Oltà a corto plazo

Las obras del Canal de Acceso Ferroviario avanzan y, con ellas, va quedando atrás una parte de la fisonomía del barrio de Malilla. La pasarela histórica de la calle Amparo Iturbi, que durante décadas ha unido los barrios por encima de las vías, ya ha sido desmontada, y a corto plazo le tocará lo mismo a la estructura provisional que ahora la sustituye entre las calles Almudaina y Oltà. Compromís per València considera que antes de enviar estas infraestructuras a un vertedero, el Ayuntamiento y ADIF deben estudiar seriamente si se pueden reaprovechar en otros puntos de la ciudad que llevan años reclamando mejor conectividad.

Para la portavoz de Compromís per València, Papi Robles, es una propuesta lógica: «No tiene ningún sentido echar a perder estructuras que funcionan y que están en buen estado cuando tenemos barrios de la ciudad que llevan veinte años aislados y que necesitan exactamente esto: una pasarela que les vuelva a conectar con la trama urbana. Tirarlas al vertedero, como ha pasado con la de Amparo Iturbi, no es solo un derroche de dinero público, es no querer ver las necesidades reales de los barrios».

Tres destinos posibles, una misma necesidad

Compromís plantea tres ubicaciones para el paso elevado de Oltà cuando sea desmontado y pide al Ayuntamiento que estudie su viabilidad técnica antes de tomar ninguna decisión definitiva sobre su desmantelamiento total. La primera es la Punta, un barrio del sur marítimo que quedó muy aislado por las diversas infraestructuras que se han construido, como las vías del tren, la depuradora o la Zona de Actividades Logísticas. Reponer allí una pasarela a la altura de la Entrada de Vázquez con el Camí dels Anoers sería una manera de reparar una herida urbanística y facilitar la conectividad de las personas que viven allí.

La segunda es la reconexión entre la Malva-rosa y la huerta de Vera, una posibilidad que permitiría recuperar un vínculo entre el barrio marítimo y su entorno agrícola que la propia trama de infraestructuras ha ido erosionando con los años. Esta pasarela se desmontó después de que en 2020 sufriera graves daños por una tormenta.

La tercera es la conexión directa entre Russafa y la estación del AVE. El túnel de Germanies actual es poco cómodo para personas con bicicleta, carritos de bebé o movilidad reducida. De lo contrario, hay que dar un gran rodeo para llegar. Por eso Compromís propone que se estudie una pasarela elevada que conectaría directamente uno de los barrios más poblados y dinámicos de la ciudad con la estación. A falta de definir cuándo se hará realidad la futura Estación Central (pueden pasar muchos años), hay que buscar soluciones transitorias.

Robles explica la propuesta: «No decimos que esto se tenga que hacer mañana sin más. Decimos que antes de destruir una infraestructura que ha costado dinero público y que puede tener una segunda utilidad, hay que hacer los estudios técnicos necesarios y hablar con el vecindario de cada zona para saber si esta solución responde a sus necesidades reales». Para la portavoz de Compromís per València, «esto es economía circular aplicada a la ciudad: no tirar lo que todavía sirve, y usarlo para corregir los desequilibrios territoriales que arrastramos desde hace demasiados años».

Compromís per València pide al Ayuntamiento y a ADIF que, antes de proceder al desmantelamiento definitivo de ninguna de estas estructuras, encarguen un informe técnico sobre la viabilidad de reubicarlas y que consulten al vecindario de la Punta, Russafa y la Malva-rosa para determinar cuál de estas conexiones es más urgente y más necesaria para la ciudad.