- Este jueves Metrovalencia reinicia las obras de rehabilitación y renovación del túnel que conecta Alameda y Marítim y no ha previsto ningún transporte alternativo para los usuarios.
- Giuseppe Grezzi: “Con que uno solo de los concejales de Catalá, o de los empleados de PP y Vox en el Ayuntamiento, utilizara el metro regularmente como medio de transporte no se les habría pasado subsanar las consecuencias que su dejadez ocasiona a los vecinos de la ciudad”.
Desde este 25 de junio hasta el próximo 30 de agosto Metrovalència interrumpirá el servicio de las estaciones de Aragó, Amistat, Aiora y Marítim de las líneas 5 y 7 del metro con motivo de las obras de rehabilitación y renovación del túnel que conecta Alameda y Marítim. Un total de 47 días laborables, 56 si se incluyen los sábados, que los usuarios de Eixample, Aiora y la fachada marítima se quedarán sin metro y que, por tercer año consecutivo —porque se trata del tercer año en que se prolonga esta actuación—, no contarán con ningún tipo de servicio alternativo por parte de la empresa pública de la Generalitat, ni por parte de la EMT que gestiona María José Catalá.

“Lo normal cuando un operador de transporte público —especialmente el que funciona sobre raíles— suprime una línea por obras es ofrecer un transporte alternativo para completar el recorrido. Estamos hartos de verlo desgraciadamente en Cercanías. Pero desde que gobiernan València y la Comunitat Valenciana PP y Vox han conseguido un nuevo hito difícilmente reivindicable: interrumpir un servicio por obras y no sustituirlo por nada. Cero para los usuarios del transporte público”, describe el concejal Giuseppe Grezzi, que considera imposible ejemplificar mejor la consideración que los dos partidos de ultraderecha que gobiernan Generalitat y Ayuntamiento tienen por los usuarios de transporte público.
Compromís per València, recuerda Grezzi, no cuestionan la necesidad de las obras, pero exigen un transporte alternativo prestando el mismo servicio que se está dejando de ofrecer, ya sea por parte del obligado natural, que sería la Generalitat, como por parte del Ayuntamiento, aunque con cargo por supuesto a Metrovalencia. En concreto, una posibilidad sería el refuerzo de las líneas 19, 32 y 93 de EMT, que llegan directamente a las zonas afectadas, además de la línea 71, que llega a Tarongers y permite transbordar con la línea 4/6 de tranvía. Sin embargo, ni Llorca ofrece ni Catalá reclama o propone.
“Con que uno solo de los concejales de Catalá, o de los empleados de PP y Vox en el Ayuntamiento, utilizara el metro regularmente como medio de transporte no se les habría pasado subsanar las consecuencias que su dejadez ocasiona a los vecinos de la ciudad. Pero Catalá no se baja del coche oficial, ni Carbonell de la moto, y no me quiero ni imaginar cómo se mueven Olano o Gosálvez. Es gente que desconoce absolutamente cómo vivimos la mayoría de vecinos de la ciudad”, lamenta Grezzi.
Esta circunstancia, paradójicamente, se produce en un contexto financiero en el que la deuda de la Autoritat del Transport Metropolità de València con la EMT por la disputa sobre las tarjetas Suma ya supera los 53 millones de euros, y la situación forzó a la EMT a contratar una póliza de crédito de 40 millones de euros para hacer frente a las tensiones de tesorería derivadas de este impago. Pero mientras la EMT ha tenido que endeudarse para cubrir el agujero que la Generalitat le ha abierto, el gobierno de Catalá no reclama ni que la Generalitat preste los servicios que ofrece en la ciudad con regularidad.
«Es un ejemplo perfecto de cómo el PP autonómico, pero también el estatal, trata a València capital: primero se permiten endeudarnos con decenas de millones, después nos crea nuevos problemas de movilidad sin aportar ninguna solución, y como respuesta piden a Catalá que de la cabotá y ponga a los vecinos como rehenes y pagafantas de esa mala gestión a cambio de que desde Madrid la señalen como la pepera ejemplar”, lamenta Grezzi, que desde Compromís, en la víspera de dos meses de cese de servicio de Metrovalencia, reitera su petición de que se atienda la situación.