- Compromís per València denuncia que el gobierno municipal descarta el jardín sin estudiar la alternativa con más continuidad ambiental y compara su propuesta con la versión menos ambiciosa de 2021 para justificarla
Compromís per València ha evidenciado que los propios datos del estudio de movilidad encargado por el Ayuntamiento de València confirman que la opción elegida por el gobierno de María José Catalá para el futuro Passeig García Lorca empeora la calidad del aire respecto al jardín que se planteó en el anterior mandato. Según el análisis de la consultora IDOM, la propuesta con tráfico dispara los óxidos de nitrógeno un 10,6% y las partículas en suspensión un 12,3% en hora punta, los dos contaminantes con relación directa con enfermedades respiratorias y cardiovasculares.

«Ahora resulta que el paseo verde que nos trata de vender Catalá es la opción que más dispara la contaminación. Es toda una muestra de gran irresponsabilidad y de puro sectarismo político. Catalá se empeña en meter coches por una zona por donde nunca han pasado vehículos y que nadie ha pedido. En cambio, rechaza la petición de un jardín avalada por más de 40.000 personas», explica la portavoz de Compromís per València, Papi Robles.
La formación valencianista alerta de que ese aumento de contaminación no es la única consecuencia que esconde el estudio. El documento compara su opción con la versión «menos ambiciosa» del jardín proyectado en 2021 —la de los tramos con tráfico local— y no con la franja central de 51 metros libre de coches que fue el núcleo del proyecto original. Mientras tanto, una alternativa más verde y continua, capaz de alcanzar los 62 metros sin recalibrar el modelo de tráfico, nunca ha sido evaluada por el equipo del edil de Movilidad, Jesús Carbonell, a pesar de ser técnicamente posible. Para el primer partido de la oposición, «esto confirma que el gobierno municipal nunca ha puesto sobre la mesa un parque real entre las opciones a estudiar, ha sido un estudio teledirigido para justificar su propuesta con coches», lamenta la portavoz Papi Robles.
A la pérdida ambiental se le suma la pérdida de continuidad. En lugar del jardín continuo de 50 metros que estaba previsto, los barrios se quedarán con dos franjas separadas —de 28,1 y 18,7 metros— rotas por una vía con el volumen de tráfico de una avenida principal. Quien quiera atravesar el «paseo» de un lado a otro tendrá que cruzarla. Es precisamente la masa arbórea continua la que genera el efecto refrescante real frente al calor, y dos trozos de verde separados por asfalto no producen ese efecto microclimático, por mucho que sumados den una cifra parecida sobre el papel.
«Catalá vende como solución ambiental una opción que su propio estudio admite que contamina más, y lo hace sin haber puesto nunca un parque de verdad sobre la mesa», reitera la portavoz de Compromís per València, Papi Robles, quien ha añadido que no se puede decir que se han estudiado todas las alternativas «cuando la más verde y continua ni se ha llegado a evaluar». Robles ha insistido en el hecho de que los barrios del sur —Malilla, la Raiosa, Sant Marcel·lí, la Creu Coberta, Patraix y Jesús— «llevan décadas pagando el precio de las infraestructuras más agresivas de la ciudad, y ahora les vuelven a ofrecer humo en lugar de árboles».
Para la coalición valencianista, el gobierno local hace exactamente lo contrario de lo que debería hacer una ciudad que aún presume de haber sido Capital Verde Europea: en lugar de explorar la mejor opción ambiental disponible, la ha descartado sin estudiarla, y vende como éxito una alternativa que su propio estudio reconoce que perjudica la salud respiratoria de los barrios que más la necesitan. «Catalá tiene la oportunidad de hacer historia como el Jardí del Túria, pero lo hará por su gestión errática que condena a prolongar una herida en la ciudad durante décadas. Sí, es un error histórico para cambiar el modelo de esta ciudad: mantiene el túnel de Pérez Galdós, vuelve a llenar de tráfico y colapsar la calle Colón y ahora apuesta por poner asfalto donde podría haber un jardín, siempre en contra del criterio vecinal. Se ha ganado a pulso el sobrenombre por el que toda la ciudadanía la conoce», asegura la portavoz.