• La formación valencianista defiende este jueves en el pleno una moción que reclama una comisión de trabajo en la Autoritat Metropolitana de Transport —con Ayuntamiento, Generalitat y Diputació— para mejorar el Metro y para reducir el tráfico motorizado, y una inversión municipal extraordinaria para reforzar de forma urgente la EMT.
  • Giuseppe Grezzi: «Tenemos un gobierno municipal paralizado, preocupado más de hacer propaganda que de aportar soluciones a los graves problemas de tráfico».

Compromís por València llevará este jueves al pleno del Ayuntamiento una moción con un paquete de medidas para atajar el colapso circulatorio de la ciudad, que en 2025 volvió a encabezar el índice de congestión de TomTom con un 41,6%, por delante de Barcelona y Madrid, y con 95 horas perdidas de media en atascos en hora punta, casi nueve más que el año anterior. La coalición valencianista atribuye ese deterioro a tres años de decisiones de PP y Vox orientadas a fomentar el coche mientras se abandonaba el transporte colectivo, en una apuesta —la de seguir ampliando rondas y carriles, como la Pista d’Ademús— que solo ha generado más tráfico inducido.

Una mesa a tres bandas

El eje de la iniciativa es la creación de una comisión de trabajo en el seno de la Autoritat Metropolitana de Transport, integrada por el Ayuntamiento, la Generalitat y la Diputació, para impulsar un plan de reducción del tráfico y de mejora del transporte público. Entre sus líneas prioritarias, la moción reclama la aprobación urgente del Plan de Movilidad Metropolitana, un plan para que todas las líneas de Metro bajen de los diez minutos de frecuencia, el inicio de las ampliaciones de Metro prometidas hace tres años, la revisión de los sistemas instalados por FGV en los tranvías y la implantación de carriles Bus-VAO en la CV-35, la CV-365 y la CV-31, además de incentivos al transporte colectivo en los polígonos industriales.

Rescate urgente para la EMT

La moción reserva un bloque específico a la empresa municipal. El primer partido de la oposición pide inyectar 20 millones más a la EMT para contratar conductores y recuperar frecuencias, crear nuevos carriles bus segregados que devuelvan velocidad y regularidad a las líneas, y revertir los recorridos al centro que, a juicio de la formación, han hundido la calidad del servicio. Reclama también prohibir las lanzaderas extraordinarias a cruceristas para destinar esos autobuses a reforzar la red ordinaria, replantear un Plan Director que no acaba de llegar y promover el aparcamiento de residentes en todos los barrios.

Grezzi, extitular del área de Movilidad Sostenible, contrapone esas prioridades a las del gobierno de María José Catalá. Considera «un agravio» que, durante los 47 días laborables de cierre de las estaciones de Metrovalència entre Aiora, Albors y el Marítim, se recomendara al vecindario «buscarse la vida» mientras se publicitaba un servicio especial de lanzadera para cruceristas costeado con dinero público. A ese cuadro suma una situación financiera «delicadísima», con una deuda cercana a los 50 millones que crece 1,6 millones cada mes y una exposición que puede llegar a los 100.

El pinchazo también se nota en la percepción ciudadana: la valoración de la EMT, que llegó a ser el servicio mejor puntuado de la ciudad con un 7,2, ha caído al 6,6 con el actual gobierno, que optó por eliminar esa pregunta del Barómetro Municipal. Fiel a su papel de «fuerza útil», el segundo partido de la ciudad defiende que recuperar un transporte público de calidad «es la clave de bóveda» para reducir la dependencia del coche y devolver a València un aire y unas calles hoy asfixiados por el tráfico.