- Compromís advierte de que las políticas municipales impulsadas por el gobierno de PP y Vox se han traducido en un incremento en el número de comercios vinculados al sector servicios desde 2023, coincidiendo con la reducción del comercio minorista.
- Ferran Puchades: “La apuesta de Catalá por el turismo como única industria económica de la ciudad ya da sus frutos y las víctimas somos de nuevo los vecinos y, a menos que la detengamos, lo serán también las futuras generaciones de valencianos”.
La Oficina municipal de Estadística publicó recientemente los datos referidos al censo de actividades económicas de la ciudad correspondientes al año 2025, donde se refleja la evolución de los diferentes sectores económicos de la ciudad, de los que destaca cómo ha ido variando la cifra de negocios dedicados a los servicios orientados al turismo, como son los bares y cafeterías y los establecimientos hoteleros como hoteles, apartamentos turísticos, fondas y campings.
Así, se puede observar cómo, mientras el Informe de la Distribución Comercial en la Comunitat Valenciana. Perspectivas 2026-2027, elaborado por la Oficina de Comercio y Territorio PATECO del Consejo de Cámaras de Comercio para la Generalitat, advertía hace unos días de la pérdida de cerca del 2% de sus establecimientos de comercio minorista —con especial incidencia en el sector de la alimentación (pescaderías, fruterías y verdulerías, carnicerías, panaderías, etc.)—, los establecimientos dedicados a cafeterías y bares han pasado de 6.971 a 7.542 y los establecimientos hoteleros han pasado de 907 a 1.234, lo que supone un incremento de un 9% y un 32% respectivamente desde 2023 hasta 2025.

Para el concejal de Compromís Ferran Puchades, «una simple mirada a estos datos pone de manifiesto cómo el turismo y los servicios orientados al mismo son el sector económico con más crecimiento y expansión de la ciudad desde que Catalá la gobierna. El propio Censo de actividades económicas pone negro sobre blanco cuál es el proyecto político de Catalá para València: convertirla en un escenario para el turismo masivo, haciendo de la ciudad una simple marca asociada a un turismo intrusivo que llega a cada barrio de València.»
Por otra parte, para Puchades, «estos datos también expresan la falta de proyecto económico para València. Catalá y su equipo de gobierno lo están confiando todo al turismo y han renunciado a la diversificación de la economía de la ciudad, cuando quedó demostrado durante la pandemia que el turismo es un sector muy vulnerable a cualquier incidencia externa o a los cambios que las grandes plataformas que mueven los grandes volúmenes de turistas puedan optar por otros destinos.» Igualmente, Puchades ha denunciado que «el turismo es un sector económico de muy baja productividad, que solo ofrece puestos de trabajo con baja cualificación, alta precarización y sueldos bajos, y con muy baja aportación a la calidad de vida de la ciudadanía.»
Finalmente, Puchades ha recordado que el sector comercial de la ciudad vive una situación de incertidumbre causada en gran parte precisamente por la fuerte turistificación de la ciudad, que ha provocado una bajada en la disponibilidad de locales aptos para nuevos negocios y un incremento galopante de los precios de los alquileres que está lastrando la viabilidad de muchos de los comercios actuales y cerrando la posibilidad de apertura de nuevos. Para Puchades: «mientras Catalá abre València sin condiciones a la industria turística, niega las ayudas para reforzar el sector comercial tradicional y de barrio.»