- Compromís advierte que la EMT, en el peor momento de valoración de su servicio por parte de sus usuarios en los últimos 11 años, incorpora a sus cuentas un agujero de 26 millones de euros —que podría ascender a 33 millones— por la reducción de la financiación de la Generalitat a València aceptada por Catalá.
- Grezzi: «Si la EMT ha empeorado mientras Catalá y Carbonell enmascaraban las cuentas, ahora que ya deben asumir que disponían de 33 millones menos, la ciudadanía puede esperar lo peor».
El acuerdo que el Consejo de Administración de la Autoritat de Transport Metropolità de València (ATMV) aprobó ayer por unanimidad, y que el propio Consejo de la EMT ratificó en la misma jornada, confirma lo que Compromís por València lleva meses denunciando: el Ayuntamiento de Catalá ha asumido dos tercios de un agujero que no ha creado y que ya asciende a 26.070.079,17 euros, con la puerta abierta a que la factura final se eleve hasta los 33,6 millones si se aplica el mismo reparto al tramo de deuda generado en lo que va de 2026.

El pacto cierra el litigio judicial que la propia EMT había interpuesto contra la ATMV por el impago sistemático de las compensaciones derivadas de la tarjeta SUMA, pero lo hace dejando a la empresa pública municipal en una posición peor de la que tenía cuando empezó a reclamar. De los 39.105.118,75 euros reconocidos para el periodo 2023-2025, el Ayuntamiento de València paga 26.070.079,17 euros —dos tercios— mientras que la Generalitat, a través de la ATMV, se hace cargo de un tercio, pese a ser el propio organismo autonómico quien ha protagonizado durante cuatro años la interpretación restrictiva del convenio que ha generado la deuda. El acuerdo, además, deja sin repartir de forma cerrada los 11.281.528,52 euros correspondientes a los primeros siete meses de 2026: si se extrapola el mismo criterio de dos tercios, la factura municipal treparía hasta los 33.591.098,18 euros sobre un agujero total próximo a los 50,4 millones.
Para Compromís por València, el episodio confirma un patrón de sometimiento que ya denunciaba la formación valencianista cuando el gobierno era el de Mazón y que ahora se repite con Pérez Llorca al frente de la Generalitat. «Si la EMT ha empeorado mientras Catalá y Carbonell enmascaraban las cuentas, ahora que ya deben asumir que disponían de 33 millones menos, la ciudadanía puede esperar lo peor», ha señalado Giuseppe Grezzi, que atribuye directamente a la gestión del concejal de Movilidad y presidente de la EMT, Jesús Carbonell, el maquillaje de una situación financiera que la propia empresa ya reconocía en sus cuentas de 2024, cuando el agujero con la ATMV rondaba los 20,5 millones de euros antes de dispararse hasta los 40 millones en julio de 2025 y rozar los 49 millones en diciembre del mismo año.
El primer partido de la oposición recuerda que este acuerdo no cierra el problema, sino que lo aplaza: el Ayuntamiento se compromete ahora a reintegrar a la Generalitat cualquier insuficiencia de las ayudas estatales futuras y, en un punto especialmente expuesto, a asumir el coste si el gobierno no valida el Área de Prioridad Residencial de Ciutat Vella como Zona de Bajas Emisiones provisional, que era requisito para las subvenciones del segundo semestre de 2025 y de 2026. Con esa cláusula todavía abierta, y con un tercio del deuda de 2026 pendiente de reparto formal, la coalición valencianista sostiene que el agujero de la EMT no ha tocado fondo.
El pasado de Carbonell “no sirve para nada”
Curiosamente, recuerdan desde Compromís, el nombre de Jesús Carbonell no es ajeno al conflicto en el que el Ayuntamiento ha resultado perdedor. Antes de convertirse en concejal de Movilidad y presidente de la EMT, Carbonell fue secretario general de la Autoritat de Transport Metropolità de València entre 2018 y 2023, el número dos del organismo autonómico, hasta que María José Catalá lo fichó para su candidatura al Ayuntamiento. Sin embargo, eso no “ha servido para nada, o al menos para nada favorable a la ciudad y su área metropolitana”, lamenta Giuseppe Grezzi.
En este caso, añade, «la ATMV no ha ejercido de autoridad, no sabe gestionar los fondos y luego repartirlos entre los operadores, como puede ser la EMT. Los gestores de la EMT de ahora son los mismos que estaban en la ATMV: no hicieron nada allí y no están haciendo nada aquí. Se cargaron el transporte público metropolitano y ahora están haciendo lo mismo con el municipal».
El exconcejal de Movilidad insiste en que el acuerdo, lejos de ser una victoria, certifica una derrota para la empresa pública municipal. «El acuerdo es una pérdida para la EMT: la empresa pedía 39 millones de compensación por el uso de títulos entre enero de 2023 y diciembre de 2025 y apenas recibirá 13», señala Grezzi, que atribuye la merma a la incapacidad y la anteposición de los intereses personales de Catalá a los colectivos, frente a una dirección autonómica del PP que, desde la ATMV ha gestionado mal la integración tarifaria a costa de la empresa municipal y los vecinos de València.