• El concejal Pere Fuset también reclama una convocatoria abierta y sin censura para los Concerts de Vivers, que han perdido cerca del 40% del público

València, jueves 15 de octubre de 2026

Compromís per València llevará a la comisión de Cultura del Ayuntamiento una moción para impulsar un pacto de ciudad por la música en directo. La formación valencianista propone crear, dentro de la estrategia València Music City, una mesa de diálogo con el Ayuntamiento, los promotores musicales, las asociaciones vecinales y las otras administraciones implicadas. El objetivo es acordar el calendario anual de conciertos y festivales y un mapa de espacios, con estudios de impacto acústico, convivencia y movilidad con criterios transparentes para fechas y recintos.

“La música en directo es cultura y tiene que ser viable y compatible con el descanso del vecindario como derecho. Lo que falta es un gobierno que dialogue y promueva acuerdos”, explica el concejal de Compromís Pere Fuset. “Si consensuamos espacios, fechas y condiciones, habrá más música y menos conflictos”, añade.

La propuesta llega después de unas semanas que, según Compromís, retratan el problema. Por un lado, los promotores del festival FAR se han encontrado con que la Concejalía de Fiestas en manos de Vox ha reservado la Marina Nord en las fechas previstas “para tratar de esconder el fracaso de los conciertos públicos de Vivers en esas mismas fechas”. Por otro, el vecindario del entorno de zonas como el estadio Ciutat de València ha vuelto a alzar la voz por el impacto de los grandes conciertos en su barrio.

Compromís recuerda que València ya ha demostrado que el diálogo puede funcionar si el Ayuntamiento lo impulsa. Los valencianistas recuerdan que durante el gobierno de Joan Ribó, el Ayuntamiento cerró por mediación un acuerdo con el vecindario del tramo IX del Jardí del Túria, entre el puente de l’Exposició y el de les Flors. Fue el primer pacto de este tipo en el Estado entre un gran ayuntamiento y los vecinos sobre actividades en un espacio público. El acuerdo limitó a diez los eventos anuales en aquel tramo, reservó el espacio para actividades culturales y tradicionales y fijó condiciones y horarios. “Cuando sientas en la misma mesa a todas las partes, los conflictos pueden resolverse, y eso es lo que queremos para toda la ciudad”, señala.

El caso de la Marina Nord es, para Compromís, el ejemplo de cómo no se deben hacer las cosas. Los propios promotores han pedido a la concejala de Fiestas que busque el consenso en lugar de bloquear el espacio. La asociación de promotores MusicaPro CV, por su parte, advierte de que la falta de recintos para conciertos al aire libre ya ha expulsado festivales hacia otros municipios. Por eso la moción pide también revisar inmediatamente la reserva de la Marina Nord para consensuar un calendario con las condiciones acústicas y de convivencia necesarias, y que el futuro del espacio se debata en la mesa de diálogo. “Catalá no puede apagar la música de València para tapar su sonoro fracaso en Vivers”, sostiene el concejal.

Precisamente, los Concerts de Vivers son para Compromís el síntoma más claro de una política musical que ha dejado de escuchar a la ciudad. Los datos oficiales, que el gobierno municipal solo hizo públicos después de que lo exigiera el Síndic de Greuges, muestran que el ciclo ha pasado de superar las 55.000 personas en 2023 a vender solo 33.626 entradas en 2026. “Han sustituido un modelo plural, que llenaba, por un modelo sectario que excluye el valenciano y que deja fuera a bandas por sus ideas. Y la gente ha dejado de ir”, denuncia Fuset, que recuerda que precisamente algunas de las propuestas “censuradas” en Vivers han acabado llenando el FAR.

Ante esta situación, Compromís plantea abrir una convocatoria abierta para seleccionar los conciertos de Vivers 2027. Los criterios deberían garantizar la pluralidad de estilos, el apoyo a las bandas locales y la presencia de música en valenciano en cada edición, “rechazando cualquier forma de censura como la que ha implantado el gobierno de Catalá”.

La coalición reclama, además, abaratar las entradas del ciclo con abonos o entradas combinadas y descuentos para jóvenes, personas desempleadas, pensionistas y familias numerosas y monoparentales, así como recuperar los conciertos gratuitos de la Gran Fira de València, que prácticamente han desaparecido.

“Con Catalá, en València la música se paga cara y se apaga. Nosotros queremos una ciudad donde la música vuelva a sonar en todas las lenguas y en buena convivencia con el vecindario”, concluye Fuset.