- La concejala Eva Coscollà reprocha al gobierno de Catalá que vuelva a anunciar para 2027 proyectos que es incapaz de poner en marcha
- “Los problemas de la ciudad no se resuelven cambiando los números de una diapositiva”, denuncia Compromís
València, lunes 26 de octubre de 2026
La concejala de Compromís per València Eva Coscollà ha cuestionado hoy en el Consejo Social de la Ciudad el presupuesto de 2027, que el gobierno de María José Catalá presenta como el más grande de la historia: 1.361 millones de euros de presupuesto inicial y más de 1.580 millones en términos consolidados. La formación valencianista alerta de que, detrás de las cifras récord, hay un gobierno que repite anuncios y no ejecuta: de los 36,6 millones que el presupuesto de 2026 destinaba al Servicio de Vivienda, solo se había gastado un 10,6% a finales de septiembre.
“Más allá de los titulares de la nota de prensa, la pregunta es qué cambiará realmente en la vida de los valencianos y las valencianas con todos estos recursos”, plantea Coscollà. La concejala asegura que la presentación que acaba de escuchar es un ejercicio de maquillaje: “Cuando comparas las diapositivas de los diferentes presupuestos, cuesta identificar si estamos hablando de 2026 o de 2027. Este año Catalá solo lleva ejecutado un 10% del presupuesto en vivienda, una cifra que demuestra su nula iniciativa”. Las prisas, además, lo dicen todo. El martes hubo Comisión de Hacienda y no se informó de nada, y el jueves convocaron a la oposición al Consejo Social y a una comisión extraordinaria para llevar la aprobación inicial al Pleno. “Los problemas de la ciudad no se resuelven cambiando los números de una diapositiva”, lamenta.
La vivienda, una de las grandes emergencias sociales de València, es el ejemplo más claro. Según los datos de ejecución de septiembre, el gobierno solo había ejecutado un 10,6% de los 36,6 millones previstos para 2026, y en inversiones y transferencias de capital la cifra bajaba hasta el 8,4%. Mientras tanto, el presupuesto de 2027 recupera proyectos como los acabados, el Cabanyal, Benlloch 163 o Tendetes, que ya figuraban en presupuestos anteriores. “El problema no es solo que faltan proyectos nuevos. El problema es que muchos de los anunciados siguen sin convertirse en una realidad”, sostiene Coscollà.
Las ayudas al alquiler siguen el mismo patrón. La partida de 2,97 millones ya resultó insuficiente para atender a todas las familias, y el gobierno se comprometió a ampliarla en 500.000 euros, tal como había reclamado Compromís, pero esa ampliación no se ha incorporado ni ejecutado. Ahora se anuncian 3,4 millones para 2027, que deben cubrir tanto el alquiler como las nuevas ayudas contra los pisos turísticos ilegales. “Hay que explicar cómo se cubrirán las dos necesidades sin dejar familias desatendidas”, exige la concejala, que insiste: “No basta con anunciar más vivienda. Hay que ejecutar los proyectos y garantizar que las ayudas llegan a quien las necesita”.
¿Las personas en el centro?
Coscollà aplica la misma vara de medir al resto de la estructura de gasto. “Si el gobierno afirma que pone a las personas en el centro, eso se tiene que traducir en más recursos”, advierte. Los servicios sociales solo ganan 600.000 euros, el deporte pierde 8 millones y el emprendimiento, la formación y el empleo solo crecen en 230.000 euros, mientras que la mejora climática y la transición ecológica también reclaman un impulso real. Compromís exige además inversión en los barrios que más lo necesitan, “pero una inversión real, con proyectos que se ejecutan y no se quedan en anuncios”, remarca la concejala.
Para la coalición valencianista, el Consejo Social tiene que servir precisamente para ir más allá de las cifras, incorporar las necesidades reales de la sociedad valenciana y exigir resultados. Y después de más de tres años de gobierno de PP y Vox, el balance de ejecución no invita al optimismo: “Presupuestar no es gobernar. Anunciar no es ejecutar. Y repetir un proyecto en tres presupuestos diferentes no significa que se haya hecho realidad”, resume Coscollà. La pregunta, añade, no es si València tiene el presupuesto más grande de la historia, sino si tiene uno a la altura de sus problemas: “A la vista de la ejecución de estos años, tenemos serias dudas de que los anuncios y las cifras récord estén llegando a la ciudadanía en forma de resultados”.