Coincidiendo con los cruceros que llegan a la ciudad, la EMT que preside el concejal Jesús Carbonell retira autobuses articulados del servicio y los destina a recoger a los cruceristas que llegan a la ciudad que, orientados por sus agencias de viaje, evitan los servicios de taxi o contratar a operadores privados de autobús, para hacer uso del transporte público que, además ahora el Ayuntamiento les ofrece de modo discrecional pero a precio de transporte público.
Así lo ha podido comprobar y lo denuncia el concejal de Compromís Giuseppe Grezzi, sorprendido por la decisión del gobierno de María José Catalá de, en lugar de reforzar el servicio general deteriorado por la llegada masiva de cruceristas que desean realizar un gasto mínimo en la ciudad, retiran del servicio los mejores autobuses de la compañía para dedicárselos a estos turistas y ofrecerles un servicio discrecional con parada directa al centro.

“Mientras sigan empeñados en fomentar la llegada de cruceros y en mantener el falso mito de que el turismo genera riqueza, María José Catalá, a través de Visit València y de todas las concejalías, debería trabajar para gestionar los efectos negativos de los mismos, especialmente en aspectos tan evidentes como este del deterioro del servicio de la EMT, estableciendo reglas a los operadores para que contraten los servicios de transporte con operadores privados, en lugar de orientarlos precisamente a hacer lo contrario, como parece que sucede”, apunta el concejal Grezzi.
Y es que, como apunta el exresponsable de Movilidad Sostenible en el gobierno de Joan Ribó, la decisión del PP de ofrecer este servicio discrecional a los cruceristas con los recursos de EMT, tiene muchos aspectos a destacar:
-El PP que durante décadas y aún hoy ha impedido que los turistas que visitan València contribuyan a los gastos que generan con una tasa turística, les ofrece un servicio público de calidad costeado con los impuestos de los vecinos de València que a su vez ven su servicio perjudicado por destinarse sus recursos a los visitantes.
-El PP realiza competencia desleal a los operadores privados de transporte brindando a los turistas un servicio discrecional directo al centro y sin paradas pero a un precio muy inferior al de los operadores privados porque la diferencia la pagan los vecinos de la ciudad.
-El turismo que llega al puerto desea realizar un gasto mínimo en la ciudad, venga en ‘megacrucero’ o en ‘chiquicrucero’. València, como ya han hecho Venecia y todas las grandes capitales turísticas con mar que se ponen en valor, ha de impedir la llegada de cruceros de todos los tamaños.
“Mientras el PP no aborde el problema de los cruceros y esta realidad siga sucediendo, lo que debe hacer el gobierno es dedicar los recursos existentes en la EMT a reforzar las líneas regulares afectadas, de manera que, primero, los vecinos no padezcan los llenos generados por la llegada de cruceristas, y después, los cruceristas realicen el trayecto convencional que hacen todos los usuarios y no uno especial y exprés que para sí desearían todos los usuarios de la EMT, que cada día padecen las consecuencias de una nueva ocurrencia del PP”, concluye Grezzi.