- Compromís propone al gobierno de PP y Vox una serie de medidas para revertir el deterioro generalizado del servicio de autobús público en València y volver a la mejora experimentada las dos pasadas legislaturas.
- Robles: “Catalá debe meter mano a su gestión del tráfico porque los datos y el atasco de cada día demuestran que su política de ‘coche para todo’ ha sido un fracaso”.
“Que la movilidad en València está en una situación crítica no es una opinión, es una evidencia basada en datos públicos e informes independientes que confirman lo que miles de valencianos y valencianas sufrimos cada día”. Con esa declaración y delante de una imatge de la campanya mehasdestrozado.com ha iniciado la portavoz de Compromís per València, Papi Robles, la rueda de prensa en la que —acompañada del concejal Giuseppe Grezzi— ha comparecido para presentar un balance de los tres años de gestión del gobierno municipal de PP y Vox en materia de movilidad y anunciar un plan de choque para revertir el deterioro del tráfico y del transporte público en la ciudad.

Robles ha responsabilizado directamente a la alcaldesa, María José Catalá, del retroceso experimentado en los últimos tres años. “València ha pasado de ser un referente en movilidad sostenible a convertirse en un ejemplo de colapso y mala gestión. Hoy tenemos más atascos que nunca, un transporte público más lento y saturado y una ciudad cada vez más dependiente del coche”, ha afirmado.
Según Robles, la política de reversión de medidas de movilidad sostenible impulsada por el actual gobierno ha provocado el efecto contrario al prometido. “Ha pasado de hablar de libertad a condenar a la ciudadanía a perder horas dentro del coche o esperando un autobús que no llega. Cuando falla la movilidad, falla la vida cotidiana: llegar al trabajo, conciliar, la calidad de vida y la igualdad de oportunidades”, ha señalado.
Unas pruebas “demoledoras”
Por su parte, Grezzi ha detallado los datos que evidencian el fracaso del modelo actual. Según el último informe internacional de TomTom, València es la ciudad más congestionada de España por segundo año consecutivo, por delante de Madrid y Barcelona, con un índice de congestión del 41,6%. Cada conductor pierde una media de 95 horas al año en atascos, casi nueve más que el año anterior.
Además, los datos municipales reflejan un incremento del tráfico del 9% en tres años y 200.000 desplazamientos más en apenas dos años. “Es el resultado directo de deshacer medidas que funcionaban y de no aplicar ninguna planificación alternativa”, ha afirmado el concejal.
Deterioro de la EMT
Grezzi también ha alertado del grave deterioro de la EMT València. En 2025 se han cancelado una media de 300 expediciones diarias, los autobuses circulan más lentos que hace dos años y la velocidad comercial ha caído un 3,4%. “Esto significa trayectos más largos, autobuses más llenos y peor servicio. No se cubren bajas, faltan conductores y mecánicos y se han recortado servicios para personas con movilidad reducida”, ha denunciado.
A ello se suma una situación económica “muy preocupante”, con una deuda superior a 40 millones de euros, riesgo de un agujero de 100 millones y la posible pérdida de ayudas europeas por incumplimientos relacionados con la Zona de Bajas Emisiones. “Cuando el transporte público falla, aumenta el tráfico privado. Y cuando aumenta el tráfico privado, colapsa toda la ciudad. Y esto es exactamente lo que está pasando”, ha concluido.
El plan de choque pasa por el tráfico
Ante esta situación, Compromís ha presentado un plan de choque para revertir la tendencia actual. Entre las medidas propuestas figuran la recuperación del doble carril bus-taxi en Colón, el cierre del túnel de Pérez Galdós para transformarlo en un espacio verde, la reactivación de zonas verdes de aparcamiento y la creación de aparcamientos disuasorios. Asimismo, plantean la renaturalización de grandes ejes como Xàtiva, Guillem de Castro o Ausiàs March, la aprobación de una nueva ordenanza de la Zona de Bajas Emisiones con criterios de justicia social y la puesta en marcha del Plan de Movilidad Metropolitana, junto con la exigencia de inversiones necesarias en Metrovalencia.
En cuanto al transporte público, Compromís propone recuperar todas las expediciones canceladas, contratar conductores y mecánicos, garantizar el servicio para personas con movilidad reducida, realizar una auditoría económica independiente y recuperar todas las ayudas al transporte público.
En el cierre de la comparecencia, Robles ha afirmado que “la movilidad es una cuestión de calidad de vida, pero la alcaldesa ha querido convertirla en una guerra cultural. Pues si es una guerra, Catalá la ha perdido: tres años después, los datos demuestran que ha fracasado su política de ‘coche para todo’”. “Hoy la realidad es clara: València está más colapsada, el transporte público funciona peor y la ciudad está paralizada por la falta de liderazgo de la alcaldesa. Compromís tiene proyecto, tiene soluciones y tiene experiencia para volver a poner València en marcha”, ha concluido.