• Fuset reclama reducir de nuevo los mercadillos ante el aumento  experimentado con el gobierno Catalá.
  • Fuset: “Hay que trabajar para tener  menos mojiterías y más horchaterías, menos humos y más artesanía para que la fiesta sea una aliada del comercio local”. 

El concejal de Compromís en el Ayuntamiento de València Pere Fuset ha reclamado este jueves – coincidiendo con la instalación de los mercadillos falleros en las calles – una nueva reducción contundente de la cantidad de paradas, así como priorizar la artesanía, el comercio local y el producto de proximidad frente al modelo actual dominado por unas “mojiterías” en aumento.

Desde Compromís apuntan que ante el aumento de mercadets de los últimos años, la última reducción de los mercadets se hizo hace una década junto a la limitación del tamaño de las paradas impulsada por el gobierno progresista, “hay que actuar urgentemente para frenar el aumento y la involución que perjudica la convivencia y la imagen de la fiesta”. La formación valencianista reclama un cambio de modelo que reduzca las paradas de bebida y fast food y priorice la artesanía y los productos valencianos.

“Una fiesta Patrimonio de la Humanidad debe escapar de esa dependencia económica de la venta de alcohol. Hay que trabajar para tener menos mojiterías y más horchaterías, menos humos y más artesanía para que la fiesta sea una aliada del comercio local” ha recalcado Fuset.

El concejal valencianista ha denunciado la opacidad del gobierno de Catalá para negarse a detallar la cifra final de autorizaciones. Aun así, las respuestas oficiales hasta febrero evidencian el aumento del fenómeno: 162 mercadillos y 178 lugares de elaboración de alimentos (un 30% que en 2023) que se suman a las 165 bunyoleries (un 19% más que en 2023) , es decir, más de 500 puntos de venta repartidos por las demarcaciones falleras.

Para Compromís, más allá de las cifras “los crecientes incumplimientos de las condiciones confirman que el modelo está desbordado y que antes de llegar al colapso hay que reducir las paradas y reorientarlas”.

Así, Fuset ha instado al gobierno de PP y VOX a vigilar las normas que regulan estas instalaciones, como la accesibilidad, la prohibición de cocinas al aire libre, del uso de altavoces o de la instalación de mesas y sillas. “Es evidente que el aumento imposibilita inspecciones efectivas y que hace falta una reducción para garantizar que se respeten las reglas del juego” asegura Fuset.

Desde Compromís hacen un llamamiento a abrir diálogo con el mundo fallero sobre vías alternativas de financiación que permitan reducir la dependencia de este tipo de actividades. “Es lógico que las fallas busquen recursos, pero el Ayuntamiento debe implicarse para que estas no dependan del alcohol, de los humos y de una masificación en aumento”.