• La formación valencianista señala el descontrol del gobierno de PP y Vox a los vehículos de Uber o Cabify que operan en la ciudad como uno de los factores que han incrementado el deterioro del tráfico en València en los últimos tres años.
  • Giuseppe Grezzi: “La presencia cada vez mayor de vehículos merodeando a la caza de turistas no beneficia a nadie, ni si quiera a los que los conducen, y solo genera tráfico añadido”.

En medio de la batalla entre el sector del taxi con la Generalitat por la regulación del funcionamiento de la VTCs en la Comunitat Valenciana, Compromís ha intervenido esta semana aportando un argumento fundamental que, al parecer de la formación, “no está siendo tenido en cuenta como debiera, especialmente por la alcaldesa de València, cuya ciudad es una de las principales afectadas”.

Quien lo advierte es Giuseppe Grezzi, concejal de la formación valencianista y extitular del área de Movilidad Sostenible las dos pasadas legislaturas, que señala la proliferación descontrolada de VTCs en la capital del Turia como “una más de las causas del deterioro del tráfico en la ciudad, propiciada también por la tolerancia del nuevo gobierno municipal de PP y Vox a su libre circulación pese a las ordenanzas que lo impiden”.

“La multiplicación en nuestras calles de estos vehículos con matrícula azul pero ni regulados ni señalizados como taxis es evidente, y seguro que está teniendo un efecto en el aumento la densidad del tráfico en la ciudad aunque la falta de estudios municipales apunte a que al gobierno de Catalá parezca no preocuparle”, señala Grezzi. Sin embargo, añade, no se trata de una externalidad nueva e imprevista, sino de un fenómeno ampliamente investigado y documentado por la ingeniería del tráfico.

“Las consecuencias de la proliferación de los vehículos que trabajan en estas plataformas está ampliamente documentado”, apunta Grezzi, en referencia a estudios como ‘The cost of convenience: Ridesharing and congestion in San Francisco’ —publicado por investigadores de la Universidad de Kentucky y la Autoridad de Transporte del Condado de San Francisco (SFCTA),  que tras ver que entre 2010 y 2016, la congestión en San Francisco había aumentado un 60%, determinó que las plataformas de transporte habían sido responsables de más de la mitad de ese incremento— o ‘El Costo de la No-Coordinación’ del Massachusetts Institute of Technology, que acreditan que el incremento de plataformas empeora el tráfico, al haber una sobreoferta de vehículos vacíos circulando.

“Está científicamente demostrado, salta además a la vista, y en las ciudades con gran presencia turística en las que no se ha regulado, especialmente en vías de desarrollo, es un drama notable, porque las calles se han convertido en enjambres de vehículos vacíos buscando clientes. Y además sin apenas rentabilidad para los propios conductores”, resume Grezzi. Por ese motivo, “no se acaba de entender la pasividad absoluta de María José Catalá para abordar un problema que está incrementándose ante sus propias narices”.

“Es cierto —añade— que su pasividad para frenar a estas startups tecnológicas de la economías especulativa está en plena consonancia con las políticas del Partido Popular en el resto de grandes capitales de España donde también están abandonando al sector regulado del Taxi. Pero a los valencianos nos tiene que dar igual lo el PP sacará a estas corporaciones o lo haga en otras ciudades. València hay que cuidarla y lo cierto es que Catalá se está desentendiendo de sus funciones” resume Grezzi. Por ese motivo, desde Compromís exigen a la alcaldesa de València que tome partido y exija a Llorca una regulación clara para parar a las VTCs. “Ya no solo por las taxistas, que ya tienen clarísimo lo que pueden esperar del bipartito de extrema derecha, sino por toda la ciudad, que merece salir del atasco continuo en el que la han metido PP y Vox”, concluye el concejal.