• Compromís denuncia que el gobierno mantiene el exceso de edificabilidad pese a las 33 alegaciones vecinales y las advertencias ambientales

Compromís per València ha lamentado que el gobierno de María José Catalá sigue priorizando “la rentabilidad urbanística y los intereses inmobiliarios” en el proyecto del PEPRI de Sant Miquel dels Reis, pese a las 33 alegaciones presentadas por vecinos y vecinas (más otras dos fuera de plazo), entidades sociales y colectivos afectados que alertan del impacto paisajístico, la presión urbanística y los riesgos ambientales de la actuación.

La portavoz de Compromís, Papi Robles, ha asegurado que el propio expediente urbanístico “desmonta el relato del PP” porque reconoce explícitamente que el proyecto ha tenido que modificarse varias veces, reducir alturas para minimizar el impacto paisajístico y redistribuir edificabilidad para “garantizar la viabilidad económica” de la actuación. “Es muy revelador que, cada vez que aparece una crítica sobre más zonas verdes, menos impacto o menos densidad, la respuesta del gobierno sea la misma: que no salen las cuentas. Esto confirma que el criterio principal no es proteger la huerta ni los barrios, sino asegurar el negocio urbanístico, como han hecho en el Grau y quieren hacer en Orriols y Poble Nou”, ha denunciado.

La coalición valencianista considera especialmente grave que el documento admita la existencia de zonas con peligrosidad de inundación nivel 2 mientras el gobierno sigue impulsando centenares de nuevas viviendas en el ámbito. Además, el propio expediente justifica parte de la ordenación “anticipándose” a una futura revisión del PATRICOVA que todavía no existe oficialmente. “Catalá está planeando nuevas edificaciones basándose en hipótesis futuras mientras el propio documento reconoce riesgo de inundabilidad. Es un urbanismo irresponsable y propio de otra época”, afirma Robles.

Compromís destaca también que muchas de las alegaciones cuestionan directamente el modelo de ciudad que plantea el PP: torres en altura, exceso de edificabilidad, impacto sobre la huerta, más tráfico y falta de participación real del vecindario. “Los barrios y pueblos afectados dicen muy claramente que no quieren una nueva operación especulativa disfrazada de regeneración urbana. El problema es que Catalá sigue entendiendo València desde la lógica del negocio privado y no desde la calidad urbana ni la protección del territorio”, lamenta la portavoz del primer partido de la oposición.

Para la formación valencianista, resulta especialmente contradictorio que el gobierno admita la necesidad de reducir alturas para minimizar el impacto paisajístico mientras mantiene intacta la edificabilidad global redistribuyendo el techo edificable en otros puntos del proyecto. “Intentan maquillar el impacto visual sin renunciar a la densidad ni a la rentabilidad inmobiliaria. Es el mismo modelo especulativo de siempre, ahora envuelto con palabras como ‘conector verde’ o ‘transición paisajística’”, critica Robles.

Compromís considera que el PEPRI de Sant Miquel dels Reis “evidencia el regreso del viejo urbanismo del PP”. “Vuelven las grandes operaciones urbanísticas, la densificación y la subordinación del territorio a los intereses económicos de unos pocos. El problema es que ahora lo hacen en plena emergencia climática y después de todo lo que ya sabemos sobre los riesgos ambientales y la destrucción del paisaje”, recuerda Papi Robles.