- La formación valencianista exige de nuevo al gobierno de Catalá que tome alguna medida para revertir el aumento de tráfico en la ciudad, que les acabará obligando a hacer una ZBE muy restrictiva con los vecinos para compensarlo.
- Grezzi: “PP y Vox deberían estar a la altura y aprovechar esta oportunidad de oro para conseguir sin coste alguno, que los que utilizan el centro de la ciudad como atajo adapten definitivamente sus itinerarios, y aumentar la calidad de vida de los vecinos para quienes gobiernan.”
Como anticipó hace meses el concejal de Compromís Giuseppe Grezzi, la mañana de hoy el polémico túnel de Pérez Galdós, que atrae a diario hacia el centro de València a decenas de miles de vehículos para utilizarlo como atajo a otros destinos, ha sido cerrado con motivo de las obras de reurbanización que se están llevando a cabo en esta vía. Y como ya solicitó entonces —cuando recibió la negativa rotunda de los representantes de PP y Vox en el gobierno de la ciudad—, el que fuera titular del área de Movilidad Sostenible durante las dos pasadas legislaturas ha reiterado la petición de la formación valencianista y de la gran mayoría de vecinos de la ciudad de que este cierre temporal se convierta en permanente.

Para Compromís, que se hace eco entre otras de las reivindicaciones de colectivos como ‘Fuera Túnel’, el cierre que hoy entra en vigor constituye una oportunidad única para comprobar de manera real cómo se comporta la movilidad de la ciudad sin una infraestructura obsoleta y propia de un modelo urbano del siglo pasado. “En alguna ocasión María José Catalá ha llegado a asegurar que algún día cerrará el túnel, pero cuando tiene la ocasión perfecta para hacerlo sin ningún coste adicional para las arcas públicas, vuelve a mirar hacia otro lado. Pero ahora que las obras obligan a cerrarlo, lo responsable sería mantener esa situación, aunque fuera durante unos meses, para evaluar los resultados, en lugar de reabrirlo automáticamente cuando finalicen los trabajos”, ha señalado el concejal valencianista.
Antecedentes positivos
Desde Compromís recuerdan que una actuación así no supondría una novedad, ni tampoco el primer éxito obtenido de la misma. Más allá de las peatonalizaciones de la Plaça de l’Ajuntament, las plazas del Mercat y la Llotja, algunas de las mejoras urbanas que modificaron la manera de desplazarse por la ciudad partieron de obras como ésta. Sin ir más lejos, la peatonalización del histórico Puente de Sant Josep o la inserción de un carril bici sustituyendo un carril de tráfico en el paseo de la Ciudadella se produjeron aprovechando la modificación del tráfico como resultado de unas obras de canalización.
“En cuanto concluyeron no se restauró el tráfico intenso o el estacionamiento ilícito que había con anterioridad, sino que nos encontramos con una ciudad mejor. Un gobierno a la altura de València no desaprovecha oportunidades como esta”, valora Grezzi. “La ciudad se adapta cuando existe planificación y voluntad política. Miles de desplazamientos que hoy utilizan Pérez Galdós como un simple atajo hacia otros destinos acabarán reorganizándose de manera natural, como ha ocurrido siempre que se ha reducido espacio al vehículo privado”, razona.
“Acabaremos pagando todos”
La formación valencianista considera además que mantener el túnel abierto contradice los objetivos de la propia reurbanización de Pérez Galdós y Giorgeta, concebida para transformar una de las principales autopistas urbanas de València en un espacio más amable, saludable y habitable para el vecindario. “No tiene sentido invertir millones de euros en renaturalizar la avenida mientras se conserva una infraestructura diseñada precisamente para atraer más tráfico al corazón de la ciudad”, ha señalado Grezzi.
En ese sentido, desde Compromís han advertido que la continua negativa del gobierno de María José Catalá a adoptar medidas efectivas para reducir el tráfico motorizado acabará teniendo consecuencias en la futura Zona de Bajas Emisiones. “Si PP y Vox continúan fomentando la entrada de vehículos al centro urbano y renuncian a realizar ninguna actuación estructural para desincentivarlo, en breve se verán obligado a compensarlo mediante restricciones mucho más severas para los propios residentes. Los números tendrán que salir y tráfico y contaminación son vasos comunicantes: si no reducen la contaminación de otro modo, al final tendrán que poner algún límite a la circulación y harán una ZBE en la que solo podrán circular quienes tengan dinero y se compren un coche eléctrico”.
Por ese y el resto de motivos, desde Compromís consideran que “PP y Vox deberían estar a la altura y aprovechar esta oportunidad de oro para conseguir sin coste alguno que quienes utilizan el centro de la ciudad como atajo adapten definitivamente sus itinerarios, y aumentar la calidad de vida de los vecinos para quienes gobiernan”. Si dejan pasar esta ocasión, concluye Grezzi, “estarán demostrando una vez más que prefieren proteger el tráfico de paso antes que la salud, el descanso y el bienestar de la ciudadanía”.