- La coalición valencianista alerta de que la ATMV ya debe más de 53 millones de euros a la empresa municipal de transporte y advierte de que Catalá no puede volver a pagar con dinero de los valencianos lo que corresponde a la Generalitat
Metrovalència interrumpirá el servicio de las estaciones de Aragó, Amistat, Aiora y Marítim de las líneas 5 y 7 del metro desde el 25 de junio hasta el 30 de agosto, con motivo de las obras de rehabilitación y renovación del túnel que conecta Alameda y Marítim. Por tanto, durante casi dos meses, miles de usuarios del Eixample, Aiora y la fachada marítima se quedarán sin metro. Compromís per València no cuestiona la necesidad de las obras, pero exige el refuerzo de la EMT y advierte de que tendrá que ser la Generalitat Valenciana, responsable del corte, quien pague este gasto.

La portavoz de Compromís per València, Papi Robles, ha exigido que la EMT refuerce las líneas 19, 32 y 93, que llegan directamente a las zonas afectadas, además de la línea 71, que llega a Tarongers y permite transbordar con la línea 4/6 de tranvía. La edil valencianista entiende que el coste derivado de este refuerzo de líneas lo tendrá que asumir la Generalitat, pero no se fía «porque a Catalá ya le deben más de 53 millones y no dice ni mu».
La petición no es nueva ni caprichosa. Tiene un contexto financiero muy concreto. La deuda de la Autoritat del Transport Metropolità de València con la EMT por la disputa sobre las tarjetas Suma ya supera los 53 millones de euros, y la situación forzó a la EMT a contratar una póliza de crédito de 40 millones de euros para hacer frente a las tensiones de tesorería derivadas de este impago. Dicho de otra manera: la EMT ha tenido que endeudarse para cubrir el agujero que la Generalitat le ha abierto.
Para Papi Robles, la situación es «un ejemplo perfecto de cómo el gobierno del PP trata al Ayuntamiento de València»: primero le debe decenas de millones, después le crea nuevos problemas de movilidad en la ciudad sin aportar ninguna solución y finalmente tenemos a una Catalá que calla y no pide nada a cambio. «No puede ser que cada vez que la Generalitat hace obras, València se quede de brazos cruzados. Tienen que dar soluciones al vecindario afectado.»