• La concejala Maria Giner lleva a la comisión de Urbanismo una moción que prioriza las soluciones basadas en la naturaleza y pide que ninguna zona de juego quede expuesta al sol durante los meses de más calor

Compromís per València presentará una moción en la Comisión de Urbanismo para llenar de sombra los parques infantiles de la ciudad y garantizar que los niños y las niñas puedan jugar con seguridad durante el verano. La propuesta, que defenderá la concejala Maria Giner, parte de una constatación sencilla: buena parte de las zonas de juego de València no tienen ninguna protección frente a la radiación solar directa, justo cuando las olas de calor son cada vez más frecuentes, más largas y más intensas.

El problema se hace evidente cada primavera y verano. Los toboganes, los columpios y los pavimentos de caucho alcanzan temperaturas que hacen imposible utilizarlos con seguridad, mientras los menores y las personas que los acompañan —muchas veces abuelos y abuelas de avanzada edad— permanecen expuestos al sol durante largos períodos, con el riesgo de golpes de calor y quemaduras que ello comporta. «En pleno verano tenemos toboganes que queman y familias que no pueden bajar a los críos al parque porque no hay una sombra donde quedarse», señala Giner, que reclama ponerse a la faena «sin más excusas».

La formación valencianista recuerda que organismos como la Organización Mundial de la Salud, Unicef y ONU-Hábitat hace tiempo que reclaman incorporar criterios de adaptación climática en el diseño de los espacios destinados a la infancia, y pone el foco sobre una contradicción del propio Ayuntamiento de València: «El mandato pasado se instalaron decenas de estructuras de sombra en las instalaciones deportivas para proteger a la gente de la insolación. No se entiende que ahora se deje a los niños y las niñas al descubierto. El mismo cuidado que se tuvo con el deporte hay que tenerlo con la infancia», subraya la concejala.

La moción marca, además, una prioridad clara: el arbolado de gran copa debe ir siempre por delante, planificado para que dé sombra real sobre las zonas de juego, y solo cuando esta solución no sea viable a corto plazo —o mientras los árboles crecen— habría que recurrir a toldos tensados, pérgolas o sistemas de sombreado similares. «La mejor sombra es la de un árbol. Es la más barata, la más sana y la que refresca de verdad el barrio», defiende Giner.

En ese sentido, la coalición valencianista reclama al gobierno de María José Catalá tres pasos concretos: un estudio técnico que identifique los parques infantiles con más exposición solar, una primera fase de actuaciones en los espacios más urgentes empezando por la plantación de árboles, y que la previsión de sombra pase a ser un criterio de diseño obligatorio en todos los nuevos parques y en las remodelaciones de los ya existentes. Porque, insiste Giner, «proteger del sol los lugares donde juegan nuestras criaturas no es ningún capricho: es una cuestión de salud pública y de sentido común».