- La formación valencianista denuncia que el Ayuntamiento y la Generalitat, ambos gobernados por el PP, aceleran el deterioro de la Estación de autobuses de València, manifestado en la avería —no solucionada durante las últimas semanas— de los paneles informativos de la terminal, en pleno periodo vacacional.
- Papi Robles: «Esto no es una anécdota, es una operación a dos manos entre Catalá y Llorca para deteriorar aún más una estación que ya han dicho públicamente que quieren derribar»
Desde hace un mes las miles de personas pasan cada día por la estación de autobuses de València no pueden consultar en los paneles electrónicos el andén de salida o la hora de su autocar a raíz de que los monitores informativos de la terminal llevan más de un mes averiados, justo en el tramo del año de mayor afluencia de viajeros.

Así lo ha denunciado hoy la portavoz de Compromís per València, Papi Robles, que sostiene que ese apagón no es casual, sino un paso más de la hoja de ruta que el PP mantiene para el edificio. «Estamos en plena operativa de verano y los paneles informativos de la estación de autobuses llevan más de un mes sin funcionar. Desde Compromís entendemos que esto no es una anécdota, sino que es una operación totalmente organizada entre el Ayuntamiento y la Generalitat para deteriorar aún más una estación que ya han dicho públicamente que quieren derribar y que la quieren para construir viviendas de lujo», ha señalado la edil.
Un abandono con una finalidad: la especulación
Para el primer partido de la oposición, el mal estado de la señalización se entiende mejor a la luz del anuncio que la propia alcaldesa Catalá y el conseller Martínez Mut hicieron el pasado enero, cuando plantearon trasladar la terminal al entorno de la estación de Empalme. Compromís advirtió entonces de que esa propuesta olía «a pelotazo urbanístico» y de que, tras el discurso de la intermodalidad, se escondía una operación de suelo similar a la autorizada por el gobierno municipal junto al río a favor de Carrefour.
Robles insiste ahora en que ese diagnóstico se está confirmando en el día a día de la estación: «Cuando el PP habla de trasladar equipamientos estratégicos, nunca es solo una cuestión de movilidad; siempre hay suelo de por medio, y mientras tanto dejan que la actual se caiga a pedazos para justificar después su derribo».
La formación valencianista recuerda que ni el Ayuntamiento ni la Generalitat han explicado por qué una incidencia como la de los paneles, que no requiere una gran inversión, se prolonga durante semanas sin solución, mientras miles de usuarios y usuarias del autobús interurbano se ven obligados a preguntar en taquilla o fiarse de la megafonía para no perder su servicio.
La única gran mejora en 25 años, con Ribó y el Botànic
Compromís pone en contraste la actual dejadez con la última intervención de calado que ha recibido el edificio, ejecutada precisamente cuando el Ayuntamiento lo gobernaba Joan Ribó y la Generalitat, el Botànic. En marzo de 2021 la Generalitat encargó la redacción del proyecto de rehabilitación de la estación, con un presupuesto cercano a los 100.000 euros, un paso que abrió la puerta a las obras que arrancaron en julio de 2022. Aquella actuación supuso la reforma más amplia de la terminal en un cuarto de siglo: se repararon goteras y filtraciones, se intervino en la cubierta y en el muro cortina, se pintó por dentro y por fuera, se renovó la iluminación con tecnología LED, se instalaron nuevas puertas automáticas, se remodeló la carpintería interior, se reformaron integralmente los aseos, se sustituyeron los falsos techos y los pavimentos, y se mejoró la señalización.
Frente a ese balance, la coalición valencianista subraya que en todos los años en los que el PP ha gobernado a la vez el Consistorio y el Palau de la Generalitat la única actuación registrada en la estación ha sido una operación menor de pintura y sellado de grietas realizada en 2011. «El patrón se repite: cuando gobierna el PP, la estación se abandona; cuando gobierna la izquierda, se invierte y se cuida. Y ahora, encima, quieren aprovechar ese abandono, que además están acelerando tras una reforma, para justificar que hay que tirarla y levantar pisos de lujo donde hoy cogen el autocar miles de valencianos y valencianas cada día», lamenta Papi Robles.
“El daño que Catalá y Mazón primero, y ahora Catalá y Llorca, están ocasionando a València es, por lo elevado, difícil de cuantificar, pero salta a la vista de cualquier ciudadano, y si no lo frenamos pronto, las consecuencias serán cada vez más difíciles de revertir. Afortunadamente, el próximo año hay elecciones y estará en la mano de todos saber si queremos recuperar València o terminar de convertir nuestro hogar en el campo de juego de los especuladores, como están haciendo Catalá y el PP”, ha concluido la portavoz.