- Compromís por València denuncia graves defectos de ejecución en el asfaltado y en las tapas de registro, además de la falta de mejora en la accesibilidad peatonal y el abandono de un carril bici ya construido pero inutilizado.
- Giuseppe Grezzi: «Estamos ante una obra mal planteada desde el principio que ahora, además, presenta fallos que pueden provocar caídas y accidentes».
La avenida de Giorgeta ha reabierto al tráfico motorizado después de 14 meses de obras que deberían haber finalizado ya, pero que el gobierno municipal de PP y Vox ha tenido que prorrogar al menos cuatro meses más. La inspección realizada esta mañana por Compromís por València revela que el retraso no es el mayor problema de una obra que arrastra numerosos defectos de ejecución.

El asfaltado presenta una superficie irregular, con un escalón a la altura del cruce con la calle de Jeroni Muñoz, mientras que las tapas de los servicios no están niveladas y forman pequeños montículos que suponen un riesgo real de caídas y accidentes. Tampoco se ha resuelto el problema de accesibilidad peatonal: quienes caminan por la zona seguirán obligados a dar grandes rodeos para cruzar entre Giorgeta y Jeroni Muñoz.
Avenida nueva, ideas viejas
La rapidez con la que se han abierto los dos carriles motorizados contrasta con la parálisis del carril bici de la avenida de Giorgeta, cuya estructura básica está terminada desde hace meses sin que el gobierno municipal haya completado el asfaltado ni instalado los separadores necesarios para su uso seguro. Y a ello se suma, advierte Grezzi, un diseño defectuoso: el carril se ha construido al mismo nivel que la acera y por detrás de las marquesinas, “en las antípodas del modelo que funciona con solvencia en la avenida de Primat Reig o la calle de Filipines”. El resultado, resume el extitular de Movilidad Sostenible, “es una acera más estrecha para quienes caminan, empujan carritos o se desplazan en silla de ruedas, y un carril bici que, pese a la señalización que prohíbe expresamente aparcar, permanece ocupado por vehículos”.
Finalmente, Giuseppe Grezzi subraya lo medular: la obra tampoco ha cerrado el túnel previsto en el proyecto inicial financiado por fondos europeos, por lo que la avenida seguirá soportando un tráfico elevado y no cumplirá los objetivos de renaturalización integral con los que se planteó. «Una vez ejecutada la obra salen a relucir todas sus carencias: no resuelve la accesibilidad, no activa el carril bici y presenta fallos que ponen en riesgo a los vecinos y vecinas», advierte Grezzi. “Estas avenidas estarán nuevas, pero nacen tan viejas como las ideas de la alcaldesa. Una María José Catalá que ha dilapidado la financiación europea que tanto nos costó conseguir para acabar haciendo algo que nace obsoleto”, concluye el concejal valencianista.