• Compromís per València constata múltiples fallos de ejecución en las aceras ya abiertas al público de la obra de la calle Colón, valorada en 2,5 millones de euros y sin supervisión aparente del concejal de Urbanismo, Juan Giner.
  • Giuseppe Grezzi: «Mucha prisa, poco cuidado y cero voluntad de hacer las cosas bien: es la tónica habitual y la enésima chapuza del gobierno de Catalá».

Los primeros tramos de acera entregados de la obra de la calle Colón, en el lado derecho desde el acceso desde la Porta de la Mar, presentan múltiples fallos de ejecución que afectan a la calidad y a la accesibilidad del espacio, según ha podido comprobar sobre el terreno el concejal de Compromís por València Giuseppe Grezzi. Los bloques de granito con los que se ha pavimentado la calle no están colocados de manera uniforme y generan pequeños escalones e irregularidades por toda la superficie, mientras las tapas de los servicios se reparten sin ningún criterio de diseño ni de eficiencia, muchas de ellas degradadas y oxidadas, y varias invaden directamente las baldosas podotáctiles que deberían garantizar la movilidad segura de las personas invidentes. A esos defectos se suma una parada de la EMT encajada entre dos árboles, que dificulta gravemente la accesibilidad y genera riesgos para las personas usuarias, pese a que justo al lado había espacio de sobra para instalarla con solo desplazar una farola.

Más pendiente de facilitar apartamentos turísticos que de supervisar sus obras

“Mucha prisa, poco cuidado y cero voluntad de hacer las cosas bien: es la tónica habitual del gobierno de Catalá, que destaca por su propaganda vacía y su nula capacidad de gestión”, resume Grezzi. El edil de la formación valencianista, que fue titular de Movilidad Sostenible las dos legislaturas anteriores, recuerda además que el proyecto nació mal planteado: una intervención carísima y meramente cosmética que no altera la fisonomía de la calle, mantiene intacta la intensidad del tráfico rodado y seguirá penalizando la movilidad peatonal en cada cruce.

Curiosamente, señala Grezzi, la ejecución se ha realizado a la vista del concejal Juan Giner que, pese a haber acudido a fotografiarse junto a los operarios en varias ocasiones, no ha señalado ni ordenado rectificar ni detalles como que la reurbanización, pese a su elevadísimo coste, no esté renovando las trapas y se estén reponiendo muchas dañadas y oxidadas. “Este concejal ha estado más pendiente de facilitar el pillaje de fondos buitre y de especuladores de todos las latitudes, facilitándoles las licencias de obra para que pudieran realizar las colmenas de apartamentos turísticos en tiempo récord y con muchas dudas legales en contra del derecho y la voluntad de los vecinos, que de supervisar las obras que realiza su departamento”. 

El resultado “de ese desinterés”, concluye Grezzi, se puede ver en la calle Colon: una obra “cutre, sin calidad, con cero cura de los detalles, donde lo que más sorprende es el coste de 2,5 millones que no tiene justificación a la vista del resultado final. Otra obra carísima que nos tocará rehacer y corregir a partir de mayo del 2027 para que sea de verdad un espacio cómodo, eficiente, accesible y renaturalizado”.