• La empresa ha ampliado las obras precisamente sobre el espacio que la licencia de mayo dejaba expresamente fuera y sin uso
  • «A pesar de tener la prueba en la mano, el Ayuntamiento se limita a conceder diez días de alegaciones en lugar de parar la obra», lamenta la portavoz Papi Robles

Compromís per València ha hecho pública una nueva resolución municipal que desmonta el argumento con el que el gobierno de María José Catalá y el concejal Juan Giner han defendido estas tres últimas semanas las obras del aparthotel de Carles Cortina, 5, en Benicalap. El documento, fechado el 21 y 22 de septiembre, confirma que la Sección Técnica del Servicio de Actividades inspeccionó el local el 18 de septiembre y certificó que las obras e instalaciones de la actividad «no se ajustan a las previsiones del proyecto» porque «superan el ámbito espacial objeto de la licencia concedida».

La licencia ambiental que el Ayuntamiento concedió el 28 de mayo autorizaba un aparthotel de 38 habitaciones y 93 plazas, y dejaba expresamente fuera de la intervención y sin uso una parte del local —152,27 m² en planta baja y 36,52 m² de entreplanta— situada precisamente en la esquina de Carles Cortina con Salvador Cerveró. Según el informe técnico, es exactamente esa superficie excedida la que la empresa Business Decision and Advice SL ha ocupado y reformado sin autorización, tal como denunciaron los vecinos a finales de agosto.

La inspección, ordenada después de que un vecino de Carles Cortina 5 denunciara el 8 de septiembre que las obras excedían lo autorizado y aportara fotografías, también ha confirmado las irregularidades que la comunidad de vecinos había denunciado desde hace semanas: la apertura de 25 ventanas nuevas entre planta baja y entresuelo que recaen sobre el patio y las zonas comunitarias del edificio, nuevos huecos en la fachada de Carles Cortina y el cierre de un hueco preexistente en la de Salvador Cerveró. Ninguna de estas actuaciones figuraba en el proyecto aprobado.

«Tiene la prueba y no para la obra»

«A pesar de contar con un informe técnico propio que acredita el incumplimiento, y a pesar de que la propia normativa que citan —el artículo 252.3 del TRLOTUP— prevé la paralización inmediata cuando las obras se apartan del proyecto autorizado, el gobierno de Catalá ha optado por abrir un simple trámite de audiencia de diez días para que la empresa alegue lo que considere oportuno. La obra sigue abierta mientras transcurre el plazo, incomprensible», explica la portavoz de Compromís, Papi Robles.

La concejala valencianista ha recordado que el concejal Giner aseguró hace tres semanas que las obras contaban con licencia. «Pero ahora su propio servicio técnico reconoce que no se ajustan a la licencia. De hecho, a finales de agosto ya lo denunciamos públicamente y solo han actuado cuando no han tenido más remedio. Y aun así, en lugar de pararlas como marca la ley, les dan diez días más de margen. Esto no es proteger al vecindario», lamenta Robles.

El anuncio de la vergüenza de Catalá

En este sentido, Papi Robles califica de «anuncio de la vergüenza» el que Catalá hizo en el pasado Debate del Estado de la Ciudad, cuando dijo que el Ayuntamiento ayudaría a las comunidades de propietarios a ir a la Justicia para defenderse de los abusos de las promotoras privadas que construyen apartamentos turísticos. «En lugar de poner a trabajar a su gobierno y parar obras ilegales, les dice a los vecinos y vecinas de València que tienen que esperar a que la justicia les dé la razón, cuando probablemente muchos desmanes urbanísticos ya se habrán consumado. No tiene ni pies ni cabeza», denuncia la portavoz de Compromís.

El primer partido de la oposición ha exigido la paralización inmediata de las obras. «Cada día que pasa con la obra abierta es un día más en que se consolida un hecho consumado en un barrio que ya roza el límite de saturación turística», ha añadido.