El concejal de Compromís per València Pere Fuset ha exigido a la alcaldesa María José Catalá que frene la maniobra de la Concejalía de Fiestas, en manos de Vox, para quitarle espacio al festival FAR en la Marina Nord. De todo el mes de julio que pidió el festival, el Ayuntamiento le permite programar solo diez días. «Catalá no puede apagar la música de la València para tapar su propio fracaso por sectarismo», asegura Fuset.

Para el concejal valencianista, la decisión del gobierno de Catalá de reservarse la Marina Nord responde a un único objetivo: evitar la competencia a unos Concerts de Vivers en caída libre que ya han perdido un 40% de su público. «El FAR es un festival que no le cuesta ni un euro a la ciudad y llena noche tras noche mientras los Concerts de Vivers, pagados con dinero público, pierden gente año tras año. Y en lugar de corregir el rumbo sectario de vetos y censura, Vox decide eliminar a quien sí programa pluralidad», lamenta.

Fuset sitúa el origen del hundimiento en una política de vetos: «Antes de la llegada de Catalá, la música en valenciano colgaba el cartel de entradas agotadas en Vivers. Hoy han desaparecido por completo de la programación». Al veto lingüístico, añade, se suma el sectarismo ideológico. «Vox no programa por calidad, programa por afinidad. Los promotores denuncian que las bandas que llenan el FAR se quedaron fuera de Vivers por el veto de un Vox que excluye bandas por las ideas de quien canta», explica el concejal. «Un escenario público tiene que ser de todos, y Vox lo quiere convertir solo en el escenario de los suyos. El público lo ha entendido perfectamente y ha dejado de ir», recuerda Fuset sobre la baja asistencia.

Tres años, tres caídas

Los datos oficiales, que el gobierno municipal escondió hasta que intervino el Síndic de Greuges, confirman el desplome. De los más de 55.000 asistentes en 2023 se pasó a los 45.000 en 2024, unos 38.000 en 2025 y las 33.626 entradas de 2026, incluidas las de los conciertos cancelados. Solo dos de dieciocho noches llenaron gracias a las invitaciones del consistorio. «Ni la lluvia ni las excusas explican tres años seguidos de caída. Esto tiene responsables y tiene nombre: los vetos de Vox con la complicidad de Catalá», denuncia la formación valencianista.

Fuset recuerda que València ya ha visto marcharse otros festivales musicales a otras ciudades: «No podemos permitirnos perder uno más por el sectarismo de este gobierno.» El concejal apunta directamente a la alcaldesa: «Vox ejecuta, pero quien firma es Catalá. Ella le entregó la cultura festiva de esta ciudad a Vox y ella es la responsable de lo que está pasando. Le exigimos que garantice a los promotores el espacio que han pedido y que devuelva a Vivers la música en valenciano y la pluralidad que nunca tendría que haber perdido», reclama.