• Compromís exige al gobierno municipal que aplique las ordenanzas que regulan los grupos de turistas en bici en València para frenar la irrupción de grupos masivos no acompañados de guías profesionales ante la pasividad de la policía local.
  • Giuseppe Grezzi: “Las normas son claras, por lo que el descontrol en el respeto al espacio público de los últimos tres años solo es atribuible a la arbitrariedad que caracteriza la gestión de la policía de Catalá y Carbonell”.

Con la llegada de la temporada estival, un nuevo problema derivado del aumento del turismo y de la falta de vigilancia del cumplimiento de las ordenanzas municipales ha aparecido en la ciudad de València: la presencia de grupos masivos de turistas realizando tours en bici superando el número permitido por la ordenanza municipal, ante la pasividad de la policía local. Una situación que está generando la sensación de invasión en muchos entornos de la ciudad, especialmente en los que reciben más visitas como Ciutat Vella, donde la trama urbana de calles estrechas agrava el problema.

Así lo ha denunciado hoy el concejal de Compromís, Giuseppe Grezzi, y lo llevan advirtiendo varias entidades vecinales desde hace semanas. Como recuerda Grezzi, la regulación de la circulación de los grupos de turistas en bici es clara, y el artículo 49 no deja lugar a interpretaciones: si un grupo está formado por más de 6 personas y hasta un máximo de 15 es preceptiva la contratación de un guía, que se encargue además de instruir a los turistas del comportamiento que tienen que tener en la vía pública. “No obstante, la sensación que tenemos, compartida con buena parte de los vecinos de València, es que la normativa no se está haciendo cumplir; los policías en la calle no se ven y la carencia de gestión y de control es cada día más evidente”, apunta Grezzi.

El que fuera responsable del área de Movilidad Sostenible durante las dos pasadas legislaturas, fue precisamente el que supervisó la inclusión de esa limitación en el tamaño de los grupos turísticos en bici en la ordenanza cuando la situación actual aún no se producía, pero PP y Vox, desde la oposición, generaban una polémica constante contra todo lo que tuviera que ver con la movilidad activa. “Y curiosamente, ahora cuando es responsabilidad suya supervisarlo y el problema aflora, hacen la vista gorda. Todo para el negocio, nada para los vecinos parece el lema de Catalá y Vox”, apunta el concejal.

“La Ordenanza de Movilidad que aprobamos en junio de 2019 fue previsora en cuanto a la regulación efectiva del uso de la bicicleta en nuestra ciudad. Desde el gobierno evitamos muchas externalidades negativas del fenómeno del resurgir de la bici, como el free floating de bicis que se quiso instalar e impedimos, y que ahora también es noticia por su eliminación en ciudades como Barcelona. El uso de la bici en la ciudad creció y lo hizo de manera controlada, pero con el regreso al gobierno de la ultraderecha, lo que presuntamente venían a poner orden, ha vuelto el descontrol. Menuda estafa”, recuerda el concejal valencianista.

La denuncia no es exclusiva de Compromís y los vecinos, sino que se critica desde el propio sector, en el que la Asociación de Guías Turísticos han señalado el intrusismo en estos tours de personas sin acreditación para ser guías profesionales. “Esto agrava la situación que padece la ciudad: las guías turísticas acreditadas realizan su trabajo desde muchos años, conocen toda la normativa y las pautas de comportamiento que tienen que tener los grupos ciclistas, y contribuyen de forma efectiva a generar la necesaria convivencia y respeto a las normas, pero la falta de control favorece el pirateo y el descontrol. Y lo pagamos tanto los que trabajan honradamente como los vecinos”, lamenta Grezzi.

Por eso, desde Compromís piden al concejal Carbonell que “salga de la inacción en la que está instalado desde prácticamente el inicio de la legislatura” y despliegue los policías en las calles por controlar los abusos de los grupos turísticos, así como el intrusismo de guías no acreditadas y no profesionales. La situación, concluye Grezzi, “está descontrolada porque en muchas calles del centro se está volviendo impracticable moverse con facilidad sin tener la sensación de toparse con numerosos grupos de turistas en bici. Lo que, añadido a que las aceras y plazas de València se han transformado en aparcamiento ilegal de motos por la inoperancia e incluso complicidad del gobierno de Catalá, se ha traducido en el cóctel perfecto que genera el follón en el espacio público que sufrimos desde hace tres años”.