• Compromís denuncia que el Ayuntamiento ha abandonado durante casi dos años a cientos de niños y niñas que han tenido que superar más obstáculos que el resto simplemente por el lugar donde viven

Casi dos años después de la catástrofe, el gobierno municipal del PP acaba de adjudicar el servicio de refuerzo educativo para las pedanías afectadas por la dana. «No es una noticia positiva: es la constatación de un fracaso», asegura la concejala Lucía Beamud. Los meses inmediatamente posteriores al 29 de octubre de 2024 eran los críticos para evitar que el alumnado afectado perdiera oportunidades educativas respecto al resto. Esos meses pasaron sin respuesta. Para la concejala de Compromís la conclusión es que el PP ha tardado un año y ocho meses «en hacer lo que había que haber hecho desde el primer día».

El retraso no es la única denuncia que hace Compromís. El contrato adjudicado tiene una duración de solo nueve meses y quince días. Casi dos años de espera para una solución temporal. Para Beamud es «su manera de gobernar: mucha propaganda, muchas fotos y cero planificación. Cuando se trata de la infancia y la juventud, el gobierno de Catalá siempre llega tarde».

No es un expediente, es la igualdad de oportunidades

Compromís subraya que no estamos ante un retraso administrativo cualquiera. «No estamos hablando de una obra ni de un expediente. Estamos hablando de la igualdad de oportunidades de cientos de niños y niñas. Cada mes de retraso es un mes en que ese alumnado ha tenido que superar más obstáculos que el resto simplemente por el lugar donde vive», manifiesta Beamud.

La concejala recuerda que las pedanías ya partían de una situación de desventaja estructural antes de la dana. Su ubicación geográfica las deja habitualmente con más dificultades para acceder a recursos educativos, culturales y sociales, una realidad que exige una implicación especial de las administraciones. Lo que ha hecho el gobierno de Catalá es exactamente lo contrario: dejarlas solas durante casi dos años y ofrecerles ahora un parche temporal. «Los Pobles de València no pueden seguir siendo los grandes olvidados del Cap i Casal. Vivir más lejos del centro no puede significar tener menos oportunidades.»

Para Compromís, invertir en la infancia no es un gasto: es una obligación. Y una obligación que no se honra con contratos de nueve meses adjudicados casi dos años tarde. «Han convertido la reconstrucción de la dana en una operación de márketing. Mientras se hacían fotos y buscaban titulares, las familias de las pedanías seguían esperando. Cuando un gobierno tarda un año y ocho meses en proteger a la infancia, no estamos ante un retraso administrativo: estamos ante un fracaso político.»