• La portavoz Papi Robles explica que la ocurrencia de Catalá «huele a especulación, ni satisface al barrio ni es original», y que la coalición valencianista fue el único partido que se opuso

Compromís per València ha vuelto a reafirmar su oposición al proyecto que destruirá el parque profesor Antoni Llombart, en el barrio de Tendetes, y denuncia que se esconde una operación «que hace un claro tufo a especulación: suelo público y zona verde consolidada a cambio de la ampliación de las instalaciones de una entidad privada». Compromís fue el único partido que votó en contra de esta operación urbanística, que la alcaldesa Catalá «trata de disimular» con el anuncio del Gulliver II.

Para la portavoz de la coalición valencianista, Papi Robles, la ocurrencia de Catalá demuestra «que no tiene ningún proyecto propio». «Su gran aportación es hacer un remake de un parque que ya existe. Y como las segundas partes pocas veces son buenas, en este caso el original supera con creces el intento de copia. Parece mentira que una figura con 30 años sea más moderna que la propuesta conservadora de Catalá», considera la edil valencianista.

El vecindario, ni consultado ni escuchado

El vecindario de Tendetes ya se ha posicionado en contra, y lo ha hecho por razones muy concretas. La zona donde se instalará el Gulliver II ocupa un espacio verde ya consolidado en el Jardí del Túria, con árboles de gran porte que forman parte de la memoria y la identidad del barrio. Además, la nueva instalación es incompatible con el parque de perros próximo, una zona tranquila pensada para la convivencia de los animales sin ruidos ni estrés, que no puede coexistir con una atracción infantil de gran escala.

«Pero lo que más indigna al vecindario es el método. Ni se les ha consultado ni se les ha dado opción a expresar sus necesidades reales», lamenta Papi Robles. «De nuevo Catalá da la espalda a los barrios en su manera de entender la ciudad», dice Papi Robles. «¿Por qué quiere llevar este proyecto al río en lugar de apostar por los barrios?» Compromís recuerda además que una investigación reciente sitúa a València como una de las grandes ciudades españolas con menos zonas verdes por habitante. «Y Catalá en lugar de generar el máximo verde posible, lo recorta, como también hemos comprobado en el Parc García Lorca», analiza la portavoz.

Una operación de intercambio de favores

La ampliación del IVO fue aprobada en comisión de Urbanismo con los votos a favor del equipo de gobierno, en contra de Compromís y la abstención del grupo Socialista. Compromís no cuestiona la necesidad de ampliar un centro oncológico de referencia. Lo que cuestiona es el mecanismo: que una entidad privada financie una instalación pública en el Jardí del Túria a cambio de una modificación urbanística que le permite crecer sobre suelo municipal. «Cargarse una zona verde en Tendetes por una operación urbanística huele muy mal. Es una operación puramente especulativa para intercambiar suelos y favores», denuncia Papi Robles.

La coalición valencianista recuerda que existía una alternativa nunca considerada por el gobierno de PP y Vox: la ampliación del IVO hacia la zona sanitaria de la Fe, tal como propuso Compromís. Una solución con mucho más sentido desde el punto de vista de las reservas dotacionales del barrio y que no habría implicado tocar ni un centímetro del Jardí del Túria. «En lugar de explorar esa vía, el gobierno ha optado por la que beneficia a la entidad privada y perjudica al vecindario», defiende Robles.