- Las familias de las 54 personas usuarias denuncian meses de talleres suspendidos, falta de personal y materiales, y un cierre decidido sin alternativas ni comunicación formal
El Centro Ocupacional Municipal Isabel de Villena ha cerrado sus puertas. Y las familias de las personas usuarias se han enterado por un mensaje de WhatsApp, con el inicio de unas obras como excusa y sin ninguna alternativa de atención sobre la mesa. Así lo denuncia la concejala de Compromís Lucía Beamud, que atribuye la situación a un deterioro sostenido que el gobierno de María José Catalá ha permitido hasta llevar el recurso al límite.
No es, insiste Beamud, una incidencia puntual. El centro atiende cada día a 54 personas y arrastra desde hace cerca de dos años una grave falta de personal especializado que afecta de lleno a la calidad de la atención. Los talleres de cestería, cerámica, autonomía, papelería, vidrio o pintura se han quedado sin monitores, entre bajas de larga duración y ausencias intermitentes. El propio centro llegó a advertir a las familias, por circular, de que no podía garantizar ni el desarrollo habitual de las actividades ni unas condiciones mínimas de funcionamiento y seguridad.

Beamud pide que se mire de frente lo que ha pasado. «Imaginemos que, en lugar de un centro ocupacional, habláramos de un colegio de Primaria, y que el Ayuntamiento decidiera cerrarlo un mes antes de acabar el curso por falta de personal. Nos parecería escandaloso», plantea la concejala, que lanza la pregunta directamente a la alcaldesa: si considera que las personas con discapacidad no tienen el mismo derecho a una atención continuada, estable y digna que cualquier otro ciudadano de la ciudad.
Para la coalición valencianista, el cierre es la consecuencia directa de la dejadez municipal, y el lenguaje de Beamud no se ahorra la dureza: una situación «vergonzosa e indigna» que, advierte, «nos devuelve a épocas que creíamos superadas, cuando los recursos para personas con discapacidad se concebían como lugares donde aparcar personas y no como servicios públicos». La contradicción, remata, es evidente: «Catalá no puede decir que defiende los servicios sociales mientras permite que un centro ocupacional municipal llegue al punto de cerrar porque no hay ni personal ni recursos».
Compromís exige ahora que el gobierno explique de manera inmediata qué días ha estado cerrado el centro, por qué motivos, quién autorizó el cierre, por qué no se comunicó formalmente a las familias y qué alternativas se han ofrecido a las personas afectadas. Y reclama la cobertura urgente de todas las vacantes y bajas, la reposición de los materiales de los talleres, la recuperación inmediata de la actividad ordinaria y un plan de contingencia que impida que las personas usuarias vuelvan a quedarse sin atención.
Porque un centro ocupacional, asegura la concejala, no puede abrir o cerrar «al ritmo de la improvisación». «Las personas con discapacidad tienen derecho a una atención estable, digna y segura, y sus familias, a saberlo con tiempo y por la vía que corresponde. No por WhatsApp», lamenta.