• El equipo de Miguel del Rey denuncia por escrito que el último informe recibido «no es un análisis exhaustivo» y reclama cifras concretas antes de poder continuar el proyecto
  • «El gobierno de Catalá tiene paralizado este proyecto porque es incapaz de decirle al arquitecto qué quiere y qué no quiere», asegura el concejal Giuseppe Grezzi

«A partir de este documento y de la nueva planta viaria aportada, el equipo redactor ha tenido que reiniciar parcialmente los trabajos, lo que implica deshacer parte del desarrollo y trabajo ya realizado y acometer ajustes relevantes, que afectan de forma importante a distintas zonas del proyecto.» De esta manera tan contundente se dirige el arquitecto de la reforma de la Plaça de l’Ajuntament al gobierno de Catalá después de recibir el informe de la EMT en el que rechazaba hasta cinco propuestas para reducir el paso de autobuses por la plaza y ganar espacio para peatones.

Por tanto, la indefinición del gobierno de Catalá está retrasando el proyecto de reurbanización de la Plaça de l’Ajuntament. Un documento del equipo redactor, encabezado por el arquitecto Miguel del Rey, fechado el 17 de junio de 2026, revela que la nueva planta viaria aportada por el servicio de Movilidad ha obligado a «deshacer parte del desarrollo y trabajo ya realizado» y a acometer ajustes que afectan de forma importante a calles como Marqués de Sotelo, la conexión con la Estació del Nord, la elipse de la mascletà, los puestos de flores, las zonas ajardinadas, el arbolado, el alcantarillado y la iluminación. El mismo documento alerta de que los espacios delante del Rialto y el Ateneo ya están hoy «muy tensionados», una situación que existe con independencia de la reforma futura y que el gobierno de Catalá tampoco ha resuelto.

El equipo redactor lo manifiesta con claridad: en el mismo escrito solicita a Movilidad y a la EMT que amplíen el informe recibido porque, tal como reconocen, «habla esencialmente de la situación actual» y no es «un análisis exhaustivo». Miguel del Rey pide respuestas concretas en lugar de negativas generales y reclama saber si las propuestas podrían ser aplicables «en algún porcentaje, ni 0% ni 100%», en lugar de recibir siempre la misma respuesta cerrada. Pone un ejemplo que lo retrata todo: de todas las líneas que regulan actualmente en la plaza, parece que solo se podría suprimir la regulación de dos del total, pero el gobierno de PP y Vox nunca lo ha explicitado por escrito, obligando al arquitecto a tener que reclamarlo formalmente.

La solicitud no se queda en esa falta de análisis general: el equipo redactor exige por escrito las dimensiones concretas de las paradas de autobús con y sin marquesina, las características dimensionales de los vehículos habituales —longitudes, radios de giro— y las longitudes mínimas necesarias para las zonas de regulación. Reclama también un estudio sobre la posibilidad de trasladar algunas regulaciones fuera del ámbito de la plaza, a algún otro punto de la ciudad, o de gestionarlas con sistemas de regulación dinámica por GPS para optimizar el espacio. «Son datos técnicos básicos que cualquier administración debería haber puesto sobre la mesa desde el principio, y no meses después de haberle encargado el proyecto al arquitecto», denuncia Giuseppe Grezzi, concejal de Compromís.

«El gobierno de Catalá tiene paralizado este proyecto porque es incapaz de decirle al arquitecto qué quiere y qué no quiere. Tiene congelado tres años el proyecto para darle una ‘pensaeta’, y ahora que por fin hay un documento sobre la mesa, lo deja colgado con informes a medias que ni siquiera concretan cuántas líneas se pueden retirar. Lo peor es que no aporta soluciones, porque tienen cero imaginación. En el fondo es lo que pasa cuando no quieres mejorar un espacio: prefieren dejarlo como está», considera el concejal de Compromís per València Giuseppe Grezzi.

«Altamente conveniente» reducir el tráfico

El documento también confirma que el equipo redactor pide expresamente que cualquier reducción del tráfico en la plaza es «altamente conveniente» dada la singularidad del entorno, la misma filosofía que Compromís per València defiende desde hace años para ganar espacio para los peatones. Es decir, ni siquiera el arquitecto que tiene que negociar con Movilidad pone en duda que haya que reducir el paso de autobuses: es el gobierno de Catalá quien ni siquiera lo contempla ni propone márgenes para hacerlo posible.

Todo esto llega después de que, con la información recibida el 19 de mayo de 2026, el equipo redactor tuviera que solicitar una ampliación de plazo hasta el 7 de agosto, un aplazamiento más que se suma a los más de tres años que la reforma lleva paralizada desde que Catalá congeló el proyecto ganador Re-Natura en junio de 2023.

«Cada vez que parece que el proyecto avanza, aparece un informe nuevo que obliga a volver atrás y a rehacer meses de trabajo pagado con dinero público. Esto no es hacer una plaza para los peatones, es hacer perder el tiempo a todo el mundo», lamenta Giuseppe Grezzi.