• Papi Robles: «Catalá llega tarde y mal a un proyecto que ya estaba hecho, y ahora lo suma sin ninguna planificación a un centro que ya no aguanta más tráfico»
  • Compromís per València alerta de que la falta de reducción del tráfico y la apuesta por el transporte público convierten todas estas actuaciones en un simple lavado de cara

La primera fase de la reurbanización de la plaza de Sant Agustí, avenida del Oeste y calle de Sant Vicent «llega tarde y agravará el colapso que sufre el centro de la ciudad por la pésima gestión de la alcaldesa Catalá», ha considerado la portavoz de Compromís, Papi Robles, ante el inicio de las obras de este eje de Ciutat Vella. Una actuación de más de 16 millones de euros —después de dispararse la previsión inicial— que la formación valencianista considera el ejemplo más claro de cómo su sectarismo ha acabado convirtiendo el centro del Cap i Casal en un caos. El primer partido de la oposición recuerda que este proyecto, redactado y listo por el gobierno progresista del Rialto, estuvo tres años parado en un cajón por «puro revanchismo político», y que ahora se pone en marcha sin ninguna coordinación con el resto de obras que en este mismo momento colapsan la ciudad.

Porque las obras de Sant Agustí no arrancan en solitario. Se suman a las de Pérez Galdós y Giorgeta, que debían finalizar la pasada primavera y continúan sin cerrarse después de más de un año de cortes y alteraciones del tráfico al sur de la ciudad, mientras que la remodelación de Colón avanza entre quejas vecinales y comerciales por los acabados, sin que el gobierno municipal haya dado ninguna explicación sobre la calidad de la ejecución de esta obra estrella del Pla Valentia. A este mapa de obras simultáneas llega ahora Sant Agustí, en un centro histórico que ya sufre diariamente atascos y desvíos constantes.

Un calendario pensado solo en clave electoral

Para Papi Robles, portavoz de Compromís per València, «Catalá llega tarde y mal a un proyecto que ya estaba hecho, y ahora lo suma sin ninguna planificación a un centro que ya no aguanta más tráfico.» Robles considera que la obsesión de la alcaldesa por protagonizar inauguraciones, anuncios, sesiones de fotos pagadas por todos los valencianos y visitas de obra «está llevando la ciudad al colapso, porque no hay ningún criterio técnico ni de movilidad detrás de este calendario, solo la necesidad de Catalá de salir cada semana en una foto diferente. Resulta evidente que Catalá ha programado un calendario pensado solo en clave electoral, no en las necesidades de la ciudadanía.»

Además, y como recuerda su compañero el concejal Giuseppe Grezzi, «Catalá hará la obra por fases y no tiene ninguna ambición.» «Ahora solo quiere hacer Sant Agustí porque es lo más fácil, lo que más rédito directo le dará en una zona en la que se limitará a darle un lavado de cara, pero el cambio real que se necesita para Sant Vicent y la avenida del Oeste lo aplaza. No es capaz de tomar ninguna medida valiente», lamenta Grezzi, que recuerda que en 2020 ya presentó la planta viaria de esta obra.

Ninguna medida de reducción del tráfico

La portavoz de la coalición valencianista insiste también en que el problema de fondo no es solo la acumulación de obras, sino que ninguna de ellas viene acompañada de medidas reales de reducción del tráfico. «De nada sirve hacer reformas que solo son un lavado de cara, como ha pasado en Colón, si no haces políticas de reducción del tráfico y una apuesta clara por el transporte público», denuncia Robles, que califica el modelo de movilidad de Catalá de «maquillaje urbano sin ambición real de cambio», incapaz de cambiar los hábitos de movilidad de una ciudad que sigue priorizando el coche privado en el centro. «Su lema debería ser: movámoslo todo de sitio para que nada cambie», denuncia Robles.

Para Compromís per València, sin ese cambio de modelo, Sant Agustí acabará siendo, como Colón, otra reforma cosmética que no resuelve el problema real de movilidad que sufre la ciudad.