• Los datos oficiales de la Generalitat y la respuesta de las Corts Valencianes confirman que Catalá acumula 8.322 informes municipales sin hacer y deja a la ciudad a la cabeza del colapso en dependencia

La dependencia en la ciudad de València no levanta cabeza. Los datos estadísticos que publica la Conselleria de Servicios Sociales confirman que el Ayuntamiento de València tiene pendientes 4.227 informes sociales de entorno y 4.095 informes de valoración, los dos trámites municipales imprescindibles para que una persona pueda acceder al sistema de dependencia. A esos expedientes atascados en dependencias municipales hay que sumarles 4.834 resoluciones de grado pendientes en la Generalitat, según la respuesta remitida a las Corts Valencianes. El resultado es una lista de espera de 13.156 personas que continúan sin el reconocimiento que necesitan para recibir ayuda.

Compromís per València denuncia que el colapso tiene nombre y apellido. Catalá lleva un año y medio dejando que los expedientes se acumulen en cajones mientras presume de una ciudad que funciona, denuncia la concejala Lucía Beamud. El primer partido de la oposición recuerda que durante el Gobierno del Botànic la lista de espera municipal se redujo hasta cero, revirtiendo el atasco crónico que dejó el PP en 2015, y que ahora, con Catalá al frente, el sistema vuelve a dispararse, y lo hace más deprisa y con más personas afectadas que nunca.

El drama que se esconde en los cajones

La formación valencianista alerta de que la cifra oficial de 13.156 personas es solo la punta del iceberg. Existe una segunda lista, la que Compromís per València ha ido destapando expediente a expediente a través de su trabajo de fiscalización: la de las personas que solicitan la dependencia y cuyo expediente ni siquiera llega a registrarse a tiempo en el programa, por la lentitud con que el Ayuntamiento lo tramita y la Generalitat lo valida. En abril de 2026, Compromís per València ya desveló que eran 1.551 las personas atrapadas en esa lista B, invisible en las estadísticas oficiales y, por tanto, invisible también para quien debería resolverla.

«No hablamos de cifras, hablamos de personas mayores que esperan la ayuda para poder levantarse de la cama cada mañana, de menores con diversidad funcional, de familias enteras que sostienen solas el cuidado mientras el Ayuntamiento acumula informes sin firmar», denuncia Beamud. «Detrás de cada expediente pendiente hay una vida que espera, y Catalá lo sabe y mira hacia otro lado», añade.

Compromís per València reclama a la alcaldesa un plan de choque inmediato que refuerce los equipos municipales de valoración, que dé la cara ante las cifras y que deje de tratar la dependencia como un problema administrativo menor. «Mientras Catalá tarda meses en firmar un informe, miles de familias valencianas continúan esperando que el Ayuntamiento cumpla con lo que le toca. Su gobierno es un peligro para la dignidad y los derechos de la ciudadanía más vulnerable», lamenta Beamud.