• El concejal de Compromís Giuseppe Grezzi denuncia los problemas que sufren los autobuses de la EMT, que se acumulan en cola de hasta siete combois en la calle Periodista Azzati
  • «La barra libre al vehículo privado y la mala planificación de la concejalía de Movilidad están destrozando las frecuencias de la EMT», explica el concejal

València, jueves 8  de octubre de 2026

Siete líneas de la EMT convergen desde el pasado 30 de septiembre en la calle Periodista Azzati, donde los autobuses tienen que hacer cola, de hasta siete combois a la vez, para bajar y cargar pasaje. Compromís per València responsabiliza al gobierno de Catalá de un colapso que la reordenación por las obras de Sant Agustí ha hecho visible, pero que viene de lejos: un centro abierto de par en par al vehículo privado, con el carril bus ocupado y el aparcamiento ilegal fuera de control. El concejal Giuseppe Grezzi habla de una «tormenta perfecta» creada por la alcaldesa.

Desde el 30 de septiembre, las líneas 7, 9, 11, 59, 60, 62 y 73 han modificado el recorrido por las obras de la plaza de Sant Agustí. Cinco de ellas —la 7, la 11, la 60, la 62 y la 73— circulan ahora por la avenida del Oeste y la calle Padilla, y las otras dos bajan por Sant Vicent Màrtir. Todas acaban en Periodista Azzati, una calle donde el servicio público de autobús sufre un exceso de tráfico privado, aparcamiento ilegal en las aceras y permisividad con la invasión del carril bus. Los resultados son embotellamientos, retrasos en cadena y unos horarios que solo existen sobre el papel para quien espera en la parada. «Ver siete autobuses haciendo cola para poder parar es una imagen impropia de un servicio que debería ser la columna vertebral de la movilidad de la ciudad», lamenta Grezzi.

Para el concejal, las colas de Azzati son la última consecuencia de un modelo que da prioridad al vehículo privado. Los datos del Ayuntamiento que ha analizado Compromís per València muestran que el tráfico ha crecido un 5,0% en la ciudad respecto a 2023 y que el aumento es mayor precisamente en el centro: un 21,2% en la Ronda Interior y Ciutat Vella. «Cuando se da barra libre al coche y se planifica de cualquier manera, el autobús lo paga», asegura Grezzi.

Autobuses más lentos, quejas al alza

La EMT cerró 2025 con récord de viajeros, pero la velocidad comercial no remonta desde octubre de 2023, cuando era de 11,98 kilómetros por hora. Dos años después había bajado un 3,4%, hasta los 11,57, y en junio de 2026 se situó en 11,41, según los informes de gestión de la propia empresa. Las quejas de los usuarios subieron un 15,9% ese mes respecto al año anterior. «Más gente en los autobuses y autobuses más lentos, es lo que pasa cuando el espacio público se deja en manos del coche», sostiene el concejal.

Carril bus ocupado y aceras invadidas

A la saturación se suma la permisividad del gobierno de PP y Vox con el aparcamiento ilegal en el centro, que invade las aceras y deja el carril bus ocupado, de manera constante, por vehículos privados. Compromís per València recuerda que hacer cumplir la norma depende de la concejalía de Movilidad y de la Policía Local, y que ni una ni otra actúa. «Un carril bus que es un aparcamiento es un carril bus que no existe, y cada coche sobre la acera es un autobús que pierde minutos y un vecino que pierde espacio», considera Grezzi.

El concejal entiende que la suma de desvíos, obras y un centro sin control retrata a un gobierno que gestiona a golpe de improvisación. «La alcaldesa ha creado la tormenta perfecta: ha sacado el autobús de sus prioridades y ahora son los usuarios de la EMT quienes pagan la factura en colas, retrasos y autobuses que no llegan», lamenta. «El modelo de Catalá ha fracasado: ha convertido el centro en un atasco y ha dejado el transporte público, que es el que utiliza la mayoría, a la intemperie», sostiene.