- La portavoz Papi Robles: «Esta ciudad supo salvar el río; ahora Catalá pierde la oportunidad de hacer lo mismo con la playa de vías»
- «Cuando recuperemos el gobierno, recuperaremos el parque verde que se merece la ciudadanía», anuncia Giuseppe Grezzi
Confirmado. Tras meses de opacidad, aplazamientos y un proceso participativo que nunca existió, el gobierno de María José Catalá ha presentado hoy una planta viaria para el bulevar García Lorca que incluye tráfico de vehículos en un espacio donde ahora no pasa ningún coche. Una decisión que Compromís per València califica de «error histórico», y que sitúa la capital valenciana en el lado equivocado de la historia: todas las ciudades que han soterrado vías —Bilbao, Madrid, Sevilla, Barcelona— han apostado por el verde. Catalá ha apostado por los coches.
La portavoz de la coalición valencianista, Papi Robles, recurre a la imagen que mejor ilustra lo que está en juego: «Si ahora pensáramos en cuatro carriles pasando por el medio del Jardí del Túria, nos entraría terror de lo que habríamos desarrollado. Pero, en cambio, esta ciudad consiguió ese Túria. El Jardí del Túria existe porque en su momento se tomó la decisión valiente de no hacer la autopista. Catalá tiene ante sí la misma decisión y la oportunidad de hacer un gran parque», ha explicado la edil valencianista.

Los barrios del sur de la ciudad —Malilla, la Raïosa, Sant Marcel·lí, la Creu Coberta, Patraix, Jesús, els Pobles del Sud— llevan décadas soportando el peso de las infraestructuras más agresivas de la ciudad: la V-30, las vías del tren, contaminación acústica y temperaturas hasta dos grados superiores al resto de València. Barrios con menos zonas verdes por habitante, más densidad y menos servicios. El parque no es un capricho estético: es una infraestructura de salud pública y de justicia territorial. «Hoy, Catalá ha decidido perpetuar esa brecha en lugar de aprovechar la oportunidad única de cerrarla», ha lamentado la portavoz.
Para Papi Robles, la oportunidad es ahora: «Como ocurrió con el cauce del Túria, quien tome la decisión correcta ahora tendrá el reconocimiento de la historia; quien la desaproveche, su vergüenza». Más de 35.000 firmas en pocas semanas y una intensa movilización vecinal en los barrios del sur demuestran que este proyecto hace tiempo que dejó de tener propietarios políticos: se lo ha apropiado la ciudadanía. «Ignorar esta demanda no es una posición técnica, es una decisión política contra la voluntad expresa de la gente», considera Robles.
Compromís lo revertirá
Por su parte, el concejal Giuseppe Grezzi denuncia que el gobierno ha ido cambiando de argumentación a medida que cada excusa caía. Dijo que los plazos se alargarían: falso, el cambio de planeamiento debe hacerse igualmente por otros motivos, y el parque no retrasa nada. Dijo que el proyecto no garantizaba acceso a las viviendas: el proyecto preveía accesos para residentes y vehículos de emergencia con bucles, sin necesidad de tráfico de paso. Dijo que no contemplaba dotaciones: en realidad, el proyecto ganador las aumenta. «De hecho, el vecindario de Malilla, que lleva 40 años esperando este gran parque, se encuentra con una autopista de tres carriles.»
El gobierno municipal ha insistido en que el bulevar tendrá un 88% de zona verde. La cuestión no es el porcentaje: es si habrá tráfico o no. «Un bulevar con carriles de vehículos no es un corredor verde, es una avenida con árboles a los lados. La diferencia es radical en términos de calidad ambiental, ruido, emisiones y uso ciudadano real.» Cuando el gobierno alega que sigue el planeamiento aprobado, Grezzi recuerda que ese planeamiento es de 2007, diseñado por un gobierno del PP —el mismo que ahora lo reivindica como referente sin aparente consciencia de lo que admite—, en un contexto climático y urbanístico radicalmente diferente del actual. «Aplicar en 2026 un modelo de movilidad de 2007 no es respetar el planeamiento: es negarse a evolucionar. Este proyecto solo traerá más tráfico, más carriles, más coches.»
Grezzi anuncia que Compromís per València intentará impedir el proyecto «de todas las maneras posibles». «Cuando recuperemos el gobierno en 2027, recuperaremos el parque verde que se merece la ciudadanía», ha asegurado. «El corredor verde es una deuda con los barrios del sur, una exigencia científica y un compromiso europeo. No hay término medio posible: o se hace un corredor verde de verdad o no se hace. Y si Catalá opta por los coches, que se lo explique a los barrios del sur, a las entidades vecinales, a la Comisión Europea y a las generaciones que vivirán en esta ciudad cuando el clima sea aún más extremo de lo que es hoy.»