• Compromís per València exige responsabilidades al gobierno de Catalá por permitir la apertura al público sin ninguna garantía sanitaria
  • La concejala Eva Coscollà recuerda que la piscina de Natzaret permanece cerrada por problemas de salubridad, mientras Els Orriols y Abastos lo hacen por obras: «Catalá tiene un problema grave de gestión»

Un informe técnico-sanitario del Servicio de Sanidad y Consumo del Ayuntamiento de València, al que ha tenido acceso Compromís per València en su tarea de fiscalización del gobierno municipal, constata un cuadro grave de incumplimientos en la piscina municipal del parque de Benicalap, abierta al público el pasado 6 de junio. Tras dos inspecciones, los días 18 y 19 de junio, los técnicos concluyen que la instalación —titularidad de la Fundación Deportiva Municipal y gestionada por la empresa Aquaval (Visión Integral del Agua)— llenaba el vaso grande con agua de un pozo de riego sin ningún sistema de desinfección, y que la analítica del Laboratorio Municipal detectó en esa agua enterococos, un indicador de contaminación fecal.

El informe no se queda ahí. La piscina se abrió sin la comunicación previa obligatoria y sin los informes analíticos preceptivos, y los equipos automáticos de dosificación de desinfectante y de pH estaban en alarma los dos días de inspección. A ello, los técnicos suman la presentación de documentación con falsedades —un justificante del año anterior hecho pasar por el actual y una desinfección declarada que nunca se produjo—, algo que el texto califica de infracción muy grave. Durante la segunda visita, un inspector sufrió un episodio de coacción que le obligó a pedir la presencia de la Policía Local. Visto todo ello, la inspección requirió el cierre cautelar de los dos vasos y la incoación de un expediente sancionador a la gestora.

Un refugio climático convertido en un riesgo para los niños

Lo más grave es que el propio informe recuerda que la condición de refugio climático de la instalación no justifica de ninguna manera poner en peligro la salud, «con el agravante de que los usuarios son niños y adolescentes», y deja constancia de que los incumplimientos se produjeron con la aquiescencia y el permiso del titular, la Fundación Deportiva Municipal, dependiente del gobierno de María José Catalá.

Para la concejala de Compromís Eva Coscollà, «el gobierno de Catalá ha mantenido abierta una piscina municipal llena de niños con agua de pozo sin desinfectar y contaminación fecal, y aún más: lo ha permitido quien tiene la doble responsabilidad de concejala de Deportes y presidenta de la Fundación Deportiva Municipal». La concejala valencianista insiste en que Rocío Gil «se hizo la foto con la alcaldesa para presumir de piscinas renovadas y, mientras tanto, un inspector municipal acababa teniendo que llamar a la policía y pedir que se cerrara Benicalap por un riesgo grave para la salud pública, y esa es la realidad que ocultan».

Un patrón que se repite

Coscollà remarca que el caso de Benicalap no es el único problema del gobierno de Catalá en la gestión de piscinas: «Catalá tiene un problema. Tenemos la piscina de Natzaret cerrada una y otra vez por problemas de salubridad en plena ola de calor, y ahora Benicalap abierta y desconocemos si el agua cumple el estándar de salud pública. Además, las piscinas de Els Orriols y Abastos están en obras. Cuando la ciudad más necesita sus refugios climáticos, el PP y Vox demuestran que no saben gestionarlos». La formación valencianista exige que Rocío Gil comparezca, que dé todas las explicaciones y depure responsabilidades, «porque València no puede volver a abrir ninguna piscina sin cumplir escrupulosamente la normativa sanitaria». «La concejala Gil debe asegurar que todas las piscinas municipales cumplen escrupulosamente la normativa sanitaria y son absolutamente seguras, cuestión que ahora mismo está en duda», añade.