• Compromís exige la comparecencia de Rocío Gil después de subestimar el problema, que ahora ratifican los técnicos municipales
  • El nuevo informe acredita que dos meses después de los primeros avisos, ocho de los trece requerimientos impuestos en junio continuaban sin cumplirse, entre ellos la reparación de los equipos de control y el vaciado del vaso grande

Un nuevo informe de seguimiento de la Oficina de Higiene de las Aguas del Servicio de Sanidad y Consumo sobre la piscina municipal del Parque de Benicalap acredita que la mayor parte de los requerimientos impuestos por la autoridad sanitaria a raíz de las revisiones del 18 y 19 de junio continuaban sin solucionarse cerca de dos meses después, en la inspección realizada el 6 de agosto. Ante esta situación, Sanidad propone sancionar a la empresa concesionaria. Compromís per València exige explicaciones urgentes a la concejala de Deportes y presidenta de la Fundación Deportiva Municipal, Rocío Gil, «que no solo minimizó el problema, sino que acusó a Compromís de generar alarma», lamenta la concejala Eva Coscollà.

La inspección constata en el informe que todavía no se había instalado el sistema de tratamiento de agua requerido, que persistían los problemas en los equipos de control y dosificación, que no se habían aportado los informes y certificados exigidos, que seguían sin clausurarse puntos de acceso al agua de pozo, que no se había realizado el vaciado y desinfección obligatorios del vaso grande y que el personal de mantenimiento continuaba sin la formación requerida.

La misma inspección da por acreditado que el gestor de la instalación desatendió el requerimiento de cierre cautelar dictado por la autoridad sanitaria y mantuvo abierto al público uno de los vasos. Por ello, los técnicos califican los hechos de «infracción muy grave» y reiteran la petición de incoar un expediente sancionador contra la empresa gestora, Aquaval.

La concejala de Compromís Eva Coscollà recuerda que, cuando la coalición hizo público el informe inicial en julio, el gobierno de María José Catalá intentó minimizar los hechos y los vinculó a un episodio puntual de contaminación. «El nuevo informe confirma que no estábamos ante una incidencia puntual», sostiene Coscollà. «La misma Inspección de Sanidad continúa acreditando, semanas después, incumplimientos muy graves de la normativa, y concluye que se mantuvo abierta una instalación pese a un requerimiento de cierre cautelar.»

Para la concejala valencianista, el nuevo documento desmonta la defensa que hizo entonces el gobierno municipal: «El problema no era un incidente puntual ni una cuestión ya resuelta. El problema es que la autoridad sanitaria detectó deficiencias graves, ordenó medidas correctoras, y casi dos meses después gran parte de ellas continuaban sin cumplirse. Eso es lo que acredita la inspección municipal.»

Compromís considera especialmente grave que la Fundació Esportiva Municipal conociera las advertencias y requerimientos de Sanidad y que, pese a ello, se trasladara un mensaje de normalidad a la ciudadanía. «La ciudad no puede permitir que se abra o se mantenga abierta una piscina municipal sin todas las garantías exigidas por la normativa sanitaria», añade Coscollà. «Hablamos de una instalación utilizada diariamente por cientos de personas, muchas de ellas niños y adolescentes. Rocío Gil debe explicar qué falló, quién asumió las decisiones y qué responsabilidades se derivarán de unos hechos que la propia inspección califica de muy graves.»

La coalición valencianista reclama la comparecencia de la concejala de Deportes y exige que el gobierno de María José Catalá garantice el cumplimiento estricto de la normativa de salud pública en todas las piscinas municipales de la ciudad.