• Compromís por València propone un plan de rescate para la empresa municipal de transportes, que en tres años de gobierno de PP y Vox ha perdido velocidad, valoración ciudadana y solvencia, con una exposición económica que la formación valencianista cifra en hasta 100 millones de euros.
  • Giuseppe Grezzi: “Mientras la EMT se hunde, PP y Vox pagan lanzaderas exprés para los cruceristas y a los vecinos les dicen que se busquen la vida.”

El concejal Giuseppe Grezzi presentará el próximo martes 14 de julio, en la comisión de Patrimonio, Recursos Humanos, Técnicos y Seguridad, una moción para revertir el deterioro de la EMT durante los tres años de gobierno de PP y Vox. El plan de Compromís por València reclama una aportación extraordinaria de 20 millones de euros para contratar de forma urgente a conductores y conductoras, la creación de nuevos carriles bus segregados, la reversión de los recorridos de líneas desviados hacia el centro y la presentación, en un plazo de tres meses, de un plan de reducción del tráfico motorizado. La formación valencianista pide además suspender las lanzaderas extraordinarias para cruceristas y turistas y destinar esos autobuses a reforzar todas las líneas.

Compromís por València justifica las necesidades de inversión con los datos de gestión de la propia EMT. Según Giuseppe Grezzi, “cuando hablamos de la aportación extraordinaria de 20 millones de euros, lo hacemos porque los propios datos oficiales sobre la gestión de la EMT certifican que, mientras la inversión ha aumentado solo un 6 %, los viajeros han crecido un 24 %”. Para el concejal, ese desajuste está “en la base del mal funcionamiento del servicio, porque la inversión no se corresponde con las necesidades de la empresa”, con unas consecuencias que la coalición valencianista resume en “plantilla insuficiente, autobuses insuficientes que hacen que bajen notablemente la frecuencia, la velocidad y la regularidad de todas las líneas”.

Lanzaderas para los cruceristas, “búsquense la vida” para los barrios

El contraste que más irrita a la ciudadanía y al primer partido de la oposición es el trato dispensado durante el cierre de Metrovalència entre Aiora, Albors y Marítim, que se prolongó 47 días laborables —56 contando los sábados—. Mientras no se reforzaba la oferta de la EMT para los vecinos afectados, el Ayuntamiento publicitaba un “servicio especial para cruceristas” para facilitarles el acceso a los principales puntos turísticos de la ciudad. A los vecinos, en cambio, se les recomendó consultar horarios y enlaces alternativos y buscarse por su cuenta un transporte que nunca se reforzó. Para Grezzi, el fondo del asunto es una cuestión de prioridades: “gastar dinero público para atender intereses privados mientras el servicio de la EMT empeora día tras día”.

De servicio mejor valorado a pregunta borrada del barómetro

El plan enmarca estos episodios en una regresión general del servicio: autobuses llenos desde las primeras paradas, alrededor de 300 expediciones canceladas cada mes, una velocidad comercial que ha caído por debajo de los 12 km/h, esperas más largas, subidas de precios y el fin de la gratuidad para los menores de 30 años. El segundo partido de la ciudad recuerda que la EMT pasó de ser el servicio municipal mejor valorado, con un 7,2, a un 6,6 bajo el gobierno de la alcaldesa María José Catalá, y que la respuesta del ejecutivo local fue eliminar del Barómetro Municipal la pregunta sobre la valoración de la empresa. A la crítica ciudadana se suma la de la plantilla, que lleva tiempo alertando de la falta de conductores y mecánicos, de la ocupación de los carriles bus y de la falta de mantenimiento de las infraestructuras.

Un agujero que puede llegar a los 100 millones

En el plano económico, la coalición valencianista describe una situación muy delicada: una deuda cercana a los 50 millones de euros que crece 1,6 millones cada mes por el conflicto con la ATMV sobre el reparto de los títulos conjuntos, las pérdidas por la falta de aprobación de la Zona de Bajas Emisiones —que podrían superar los 20 millones solo en 2025— y el riesgo asociado al proyecto europeo ‘Ciudades Conectadas’, que según Compromís puede costar hasta 24 millones entre la inversión y las penalizaciones por no ejecutarlo. Sumadas, estas partidas dibujan una exposición que podría alcanzar los 100 millones, en una empresa que depende hasta en un 70 % de las aportaciones públicas.

Grezzi reivindica que la EMT “vuelva a ser el servicio mejor valorado por la ciudadanía” y sitúa el plan frente a un dato incómodo para el gobierno municipal: València encabeza desde 2025 el índice de ciudades más congestionadas de España, por delante de Barcelona y Madrid. Un transporte público fiable, sostiene el concejal, es “la clave de bóveda” de una movilidad menos dependiente del coche privado, justo lo contrario de lo que ofrece hoy una ciudad atrapada en el atasco.